La Voz de Galicia reunió a los concejales que formaron en 1979 el primer Ayuntamiento surgido de las urnas tras la dictadura
26 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Paco no salía de su asombro. Poco a poco veía llegar a la lonja del Concello a personas en su mayoría de cierta edad cuyo aspecto le resultaba familiar. Pronto a Paco le acompañaba otro veterano conserje de la casa y ambos saludaban con emoción a los recién llegados. No a todos. A uno, concretamente a Manuel Soto, lo ven con frecuencia. El alcalde elegido en 1979, el único en la historia que ha gobernado la ciudad doce años, acude de manera habitual al Concello. En este mandato es concejal de Progresistas Vigueses y es el único de la camada del 79 que sigue con su acta de concejal aunque estuvo fuera ocho años. La hora de la cita era taurina. Las cinco de la tarde del pasado jueves. Una jornada de sol adecuada para este tipo de convocatoria. Con notable puntualidad llega Víctor Moro, quien parecía predestinado a ser alcalde pero la alianza de las fuerzas de izquierda dejó en la cuneta. Siguen llegando los antiguos concejales y la redactora gráfica de La Voz se las ve y se las desea. Están más preocupados por saludarse y charlar que por la foto que está en el origen de la cita. Permiso concedido Entre abrazo y abrazo se elije el mejor escenario aunque tiene una dificultad añadida: es preciso escalar las jardineras. García Picher se lanza y María Arán no tiene más remedio que sumarse pese a los tacones que luce para la ocasión. Más de uno expresa una fingida preocupación por saber si se cuenta con el permiso de la autoridad municipal para invadir esta zona ajardinada. Cuando el proceso está en su apogeo llega Teruca Conde Pumpido. Una reunión de última hora provocó el retraso pero abordó un taxi para intentar llegar a tiempo. Por los pelos pero lo consiguió. Quedan fuera de la foto actual (pagina siguiente) por distintos motivos, en su mayoría por estar fuera de Vigo, Augusto Docampo Soto, Alberto Durán Núñez, Francisco García Fernández, Eduardo Portanet Cabello, Camilo Prado Freire y Waldino Varela. Los dos primeros tampoco están en la antigua. Por supuesto, también Francisco González Amadiós, el único miembro de esta corporación fallecido pero cuyo recuerdo mantienen muy vivo sus compañeros. La reunión termina alrededor de un café o de una caña en el bar de la praza do Rei. Victorino Enríquez actualiza la lista de teléfonos y queda comprometida una nueva cena. Son, seguramente, la única corporación municipal que mantiene encuentros periódicos y unas relaciones personales cordiales con carácter global. Y antes de despedirse, fotos para el recuerdo. El antiguo equipo socialista («nadie está ya en el PSOE» se ufana Soto, aunque Castedo le desmiente) y otros grupos municipales pese a que las barreras políticas están más difuminadas que nunca 22 años y un mes después de tomar posesión, 8.000 días de ilusión democrática...