Cerca de cuatro mil personas, en su mayoría adolescentes, asistieron al concierto del grupo madrileño Todo salió bien, a pesar de que cayeron algunas gotas de lluvia. Los fans de Dover, en su mayoría adolescentes, disfrutaron de firme, botando sin parar durante más de una hora. Cuando Cristina Llanos, tras cantar cuatro temas de propina, anunció la última canción, empezó a caer algo de agua. Hubo entonces una cierta desbandada por la zona de retaguardia, pero la chavalería continuó al pie del cañón hasta que sonó la última nota. La organización vendió 3.600 entradas y logró cubrir gastos.
25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.J.SANTOS CANGAS Dover tiene su cantera de fans entre los jóvenes. Algunos, casi pre-adolescentes, acudían, si bien algo avergonzados, muy firmemente cogidos de la mano por sus padres, dispuestos a vigilarlos de cerca. Todos pasaron sin rechistar por la ignominia de ser cacheados al entrar mientras el grupo y los teloneros, The Sperm, daban buena cuenta de su cena en los camerinos, es decir, los aseos del campo de fútbol, que fueron cerrados a un público dócil que se vio reducido a hacer sus necesidades escondido por las esquinas. Dover y Sperm ofrecieron una rueda de prensa antes de iniciar el concierto. Hablaron sobre todo las hermanas Llanos. Reiteraron que el público gallego es «apasionado». También que les gusta cantar en inglés, sin que en ello haya ningún motivo en particular: «Porque nos sale así». Aseguraron que la constitución de su sello discográfico _Lolie Jackson_ tiene como objetivo promocionar a grupos desconocidos: «Optamos por pocos grupos para poder hacerles una buena promoción». Por este motivo llevaron como teloneros a Sperm, uno de los cuatro que de alguna forma apadrinan. «Quisimos repartir un poco de esa suerte que tuvimos nosotros». Dover congregó también a personas de más edad. De este grupo, muchos son de la opinión de que la banda madrileña es un poco repetitiva, aunque todos celebran su directo. «Que se jodan los policías, que se joda todo el mundo». Dicho en inglés no tuvo el impacto que podría tener en castellano. La fuerza de Dover no está en las letras, está en la potencia de su sonido, muy cercano al Nirvana de Cobain. No se produjeron incidentes en el campo. Una vez finalizado el concierto, la policía detuvo a dos vecinos de Aldán que circulaban en moto, no obedecieron la orden del alto e, incluso, se enfrentaron a los agentes.