Uxío da Pena: «Ahora competimos por ilusión»

«De cara a estos cruces, es bueno no poder ascender, nos descarga de presión», sostiene

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Hay deslices que valen por un titular. Uxío da Pena (Lugo, 1990) hablaba de Cristóbal cuando explicó, por error, de qué va el Fabril: «Él me puso fácil desenvolver mi papel; el de apoyar a cualquier jugador de la familia. De la plantilla, quiero decir». Acertó a la primera, como demuestra el resto de una entrevista a plazos, realizada antes y después de que el autor del gol fabrilista en el Francisco de la Hera participara en el Facebook Live de La Voz.

-¿Qué le pareció el Extremadura?

-Pensé que un equipo de su nivel querría tener más el balón. Pero no. Ese fútbol les va bien.

-Enseguida se pusieron 2-0.

-Eso no nos afectó. Empezamos apretando al rival y tuvimos dos errores puntuales que nos costaron dos goles, algo que puede pasar. El mensaje al sacar de centro después de encajar el segundo fue «tranquilos, que estamos bien».

-Luego no pudieron igualar jugando contra diez.

-Nuestra asignatura pendiente es jugar en superioridad. En el momento en que se nos echan atrás nos cuesta mucho generar ocasiones. Quizá por la monotonía y el ritmo lento que imprimimos al balón esperando el momento para atacar por banda.

-Disfrutó el Francisco de la Hera.

-Es la mejor experiencia futbolística que he tenido. Un campo totalmente lleno que no paraba de animar. Es algo que me voy a quedar para siempre. Disfrutar eso cuando en Primera hay campos que no completan la mitad de su aforo es algo muy bonito.

-Abegondo también estará lleno. Han enganchado al hincha, desencantado con el primer equipo.

-El Fabril ha enganchado a todo el mundo desde el principio, no solo por el primer equipo. Es un recién ascendido que ha jugado bien en una categoría muy complicada. En A Coruña gustan los equipos que juegan bien y el Fabril lo hace. No hemos ganado la Liga porque alguien no quiso, pero lo estamos haciendo muy bien. Es raro que una afición quiera que su primer equipo se refleje en su filial, pero esa es la circunstancia actual aquí. Ojalá esa afición nos apoye a nosotros el sábado y al primer equipo la próxima temporada.

-¿Van a pasar de ronda?

-Creemos en nosotros. El 0-0 les viene bien para su juego y tenemos que saber que incluso pueden adelantarse en el marcador. Lo que no podemos es perder la calma.

-¿Cuesta más competir sabiendo que al final no habrá premio?

-En realidad, de cara a estos cruces, es bueno el no poder ascender, nos descarga de presión. Sabemos que el resultado no condicionará un proyecto, y lo que hacemos lo hacemos por ilusión.

-Supongo que también motivará ver que la distancia con el primer equipo se ha acortado mucho.

-La situación motiva, claro. A cualquier jugador de un filial le motivaría decir que consiguió ascender con su equipo a Segunda mientras el primer equipo descendía a esa categoría. Pero no nos confundamos: las diferencias son enormes. Aunque se consiga el ascenso. Ellos son jugadores de élite, profesionales del fútbol con condiciones físicas y mentales que les harían destacar muy por encima de los demás en un Fabril. Pero en el fútbol no todo es el balón. Si la temporada deja algo positivo es la idea de que se puede mejorar desde la base.

-Este año ha coincidido el mejor momento de la carrera de muchos jugadores del Fabril ¿Por qué?

- En este vestuario, eso de que la unión hace la fuerza cobra más sentido que en ningún otro. Entrenar con una sonrisa siempre es más fácil y lo innegociable en este equipo ha sido precisamente el trabajo. Nadie se ha quedado fuera por no trabajar, y a veces eso es más difícil de asumir.

-¿Tiene muchos compañeros con nivel de Segunda?

-Hay varios, sí.

-El último en debutar en Primera ha sido Mujaid. ¿Cómo lo ve?

-Le gusta trabajar y aprender. Es muy joven y trata de absorberlo todo. Ha tenido días de tres sesiones de trabajo: Juvenil, Fabril y primer equipo. Lo importante ahora es que no se despiste.

-¿Y usted? ¿Se ve en Segunda?

-Nunca he visto cerca esa posibilidad. Ahora podría llegar, porque estoy en el momento más alto de mi carrera a una edad inusual, pero no me quita el sueño.

«Es imposible que se repita un vestuario como este»

Uxío defiende la importancia de factores ajenos a la táctica y a la técnica del jugador. «La mentalidad del futbolista es clave, condiciona completamente su rendimiento», sostiene. En esa faceta ha jugado un papel fundamental la especial relación entre los integrantes del Fabril. Y no hay uno que no lo señale a él como pieza indispensable en la cohesión.

-¿Esa función se asume por asignación o por convicción? ¿Cuando llegó sabía que esa sería también su misión?

-Sabía a qué venía, sí. Pero además es un papel muy grande que hace Cristóbal conmigo a principio de temporada. Yo vine ni siquiera cumpliendo un sueño, porque nunca llegué a esperar estar en el Fabril. Ni lo soñé. Es lo mejor que me ha pasado deportivamente. Y coincidí con un entrenador que me dio ese peso y me brindó la posibilidad de tirar del grupo. A partir de ahí me toca intentar que haya buen ambiente, pero eso no lo logro yo, lo logra el equipo humano que hay ahí dentro. Yo soy el tonto que hace que el que menos coñas hace, las haga. Porque ven a un chaval de 27 años, abogado, que es el primero en hacerlas. Es imposible que se repita un vestuario como este. Hemos coincidido gente que tiene una misma manera de entender las cosas y para mí es un placer meterme diez horas con ellos en un autobús. Me lo paso bien todo el tiempo.

-¿Fue difícil salvar el salto de edad con la mayoría?

-No noto el salto de edad. Me considero un niño aún. Sí noto la diferencia con ese que no ha salido nunca del vínculo de un equipo grande. Hay malos hábitos, gente que se acostumbra demasiado rápido a lo bueno, que se queja por esperar una hora para tratarse. ¡No saben el lujo que es tratarse! En mis otros equipos yo no tenía dos fisios encantadores que te esperan con una sonrisa hasta las tres, me metía en el hielo y ya.

-¿Echa de menos a Cristóbal?

-Muchísimo. Sin tener un acercamiento muy grande con los jugadores sí es inteligente, sí sabe cómo motivar y cómo exigir al jugador. Cuando se fue estábamos muy contentos por su oportunidad y nos pusimos muy tristes cuando le dijeron que no continuaba en el primer equipo, y seguimos muy tristes por no poder decirle, en el campo, «esto es tuyo, también, el que nos concienciaste de que somos unos pepinos fuiste tú». Y luego vino Gustavo, que no lo tuvo nada fácil, y ese fue su gran mérito: mantener esa mentalidad, ese creer en nosotros. Lo ha hecho muy bien.

-¿Le sorprendió la salida de Cristóbal del primer equipo?

-No, no me sorprendió. En el fútbol mandan los resultados y no eran buenos. Cristóbal hizo lo mismo en el Fabril y en el primer equipo. Es un entrenador que trata de inculcar valores y eso es más difícil cuando estás delante de un internacional, por ejemplo. Estoy seguro de que habría salido mejor si hubiesen conseguido remar todos hacia un mismo lado.

-Ha acabado en el Fabril a una edad muy inusual. ¿Por qué?

-Considero que muchos no asumen lo que es ser futbolista porque la parte negativa cuesta afrontarla. En mi caso, decidí libremente no afrontarla. Me centré en estudiar, en esa otra vida.

-¿El salto le ha llegado demasiado tarde?

-Lo único que creo es que llegué tarde a esta rueda y tengo que aprovechar la oportunidad. Mi carrera nunca habrá sido un fracaso, sino un éxito.

-Visto esto ¿Se arrepiente de haber elegido esa otra vida?

-Si he acabado en este equipo es porque lo he luchado. Repetiría cada paso hasta aquí.

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