Adrià Altimira se gana a Riazor

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

El lateral, que se mostró sólido en defensa, distribuyó bien el juego en la salida del balón y aportó con sus conducciones, encandiló en su debut con el Dépor

05 ene 2026 . Actualizado a las 00:03 h.

Desveló Antonio Hidalgo una carta de presentación sobre Adrià Altimira. «Tiene mucho talento, es un jugador muy intenso con y sin balón. Nos va a dar profundidad», resumió el técnico. No falló su predicción. Llegó, debutó y firmó un show. Alti ha caído de pie en el Dépor y en Riazor. El lateral dejó este domingo una brillante —y más que esperanzadora e ilusionante— muestra de lo que puede aportar a este equipo ante la que ya es su gente. Con su gran puesta en escena, apunta maneras.

Dio criterio, lideró la salida de balón y, pese a ser un lateral muy incisivo, llegó a ejercer de tercer central. Con él se vio un Dépor más capaz de zafarse de la presión del rival. Así se demostró en el primer gol. Desatascó con su personalidad, movió el balón con mimo y se deshizo de varios rivales. Habilitó el desenlace. El resto, lo culminó, no sin una pizca de suerte, David Mella.

A partir de ahí, el nuevo lateral del Dépor se fue creciendo. Desplegando sus prestaciones en su estreno en casa. Así se convirtió en un futbolista clave durante la primera mitad gracias a sus buenas conducciones y su acierto a la hora de distribuir el esférico en el inicio de la jugada. Ha encontrado Antonio Hidalgo en él un buen remedio para localizar posibles vías y puertas para esa tarea. Hoy, junto a Mario Soriano, lo dejó patente.

Todo ello, combinando con un despliegue defensivo sorprendente. Dejó cinco recuperaciones, ganó 8 duelos de los 12 disputados y, de 93 toques, solo falló uno. A lo que hay que sumarle un 94 % de efectividad en los pases y un 96 % de precisión en los realizados en campo contrario.

Un repertorio que fue de más a menos en sus 82 minutos sobre el verde. Cualquiera diría que Alti llevaba solo 250 a sus espaldas este curso. No hizo mella en él su inactividad, que sí pesó más en el otro debutante. Porque a Ferllo se le vio más inseguro a la hora de medir las distancias. «Este primer partido sabía que me iba a costar más. Llevaba muchos meses sin jugar y estuve preparándome para una oportunidad como esta. Con muchas ganas del próximo [encuentro]», alegó el guardameta riojano.

Le tocó cruz, eclipsado por los dos goles encajados y por un Alti que demostró cómo cuida el esférico y cómo está más que preparado táctica y técnicamente. Riazor le despidió en pie. Correspondió el de Cardedeu el cariño de la ovación. Ha conquistado al feudo coruñés. El Deportivo tiene lateral.