Visitaba Riazor un rival asiduo durante las últimas temporadas, play off de ascenso incluido, el Castellón. En el Deportivo volvía el último once de gala y alguna modificación táctica con balón: 1-4-3-3 asimétrico dando amplitud con Noubi y Quagliata, mientras que Mella y Yerrmay partían de posiciones más interiores. Cierto es que el belga pierde el factor sorpresa con una ubicación tan definida, algo de lo que se aprovechaba el cuadro coruñés de manera asidua en la salida de la pelota.
El cuadro castellonense, valiente, acumulaba efectivos por delante del balón con posesión y hundía las líneas deportivistas en bloque bajo, pues la presión alta de los de Hidalgo no era lo suficientemente efectiva. Y es que el plan de partido parecía no funcionar: poca presencia en campo contrario salvo alguna transición, muchas dificultades en el inicio del juego posicional y demasiado espacio para cubrir por los mediocentros.
Sin embargo, tanta valentía visitante hacía asumir a la zaga visitante unos riesgos que Mella, limpiando la jugada, Stoichkov asistiendo y Yeremay anotando se encargaron de facturar para los blanquiazules.
La dinámica del partido no varió, Antonio Hidalgo no intervino como en él es habitual y la victoria de los blanquiazules parecía cimentarse en intentar defender en bloque medio-bajo o atraer en la salida de balón para aprovechar los evidentes espacios a la espalda de la defensa blanquinegra.
Pero en el deporte de élite los planes hay que llevarlos al verde, siendo el del Castellón trasladado con claridad durante la totalidad del partido.
No me gustó el encuentro de ida y vuelta propuesto por el técnico catalán tras el empate visitante: un vaivén de cambios ofensivos, desmantelando el mediocampo, perdiendo duelos con facilidad y primando el fútbol directo sobre dos puntas.
Si durante esta racha de victorias consecutivas hablábamos sobre la efectividad del Dépor maximizando los errores del rival y minimizando los propios, esta vez no fue menos: posesión, más goles esperados y tres veces más disparos para el Castellón.
Toca pasar página, seguir focalizados en el objetivo y recordar los errores pasados.