Así, sí, Dépor

Carlos Brizzola

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

El Deportivo demostró ser muy superior a la Ponferradina, sin olvidar que el cuadro berciano llegaba a Riazor como líder y como mejor equipo de la primera vuelta. Ya desde el inicio se vio que el nuestro era el que tenía la intención de llegar más rápido al área y todo ello se basó en las sorpresas que el entrenador introdujo en el once. La falta de Pablo Martínez siempre es negativa y tampoco estaban Paris Adot y Balenziaga; pero los hombres que los sustituyeron lo hicieron bien. Jaime estuvo perfecto en el lateral derecho y Ximo cumplió en el izquierdo. Aunque el Dépor jugó con línea de cuatro cuando defendía; en la salida de balón, Ximo adelantaba su posición y Jaime ejercía de tercer central. Eso facilitó mucho la creación blanquiazul. Además, la ausencia de Salva Sevilla, con la entrada de Lucas Pérez en la mediapunta y Davo en punta, facilitó que hubiera pocos pases entre defensas y mediocentros porque rápidamente buscaban en esa posición intermedia al de Monelos, que a su vez se giraba para encontrar las bandas. Ahí es en donde estuvo la clave del encuentro, con la amplitud que Mella y Yeremay dieron al equipo. Sus carreras, la verticalidad, el uno para uno y las llegadas hasta la línea de fondo fueron multitud hasta que llegó el primer gol.

El 1-0, al descanso, se me hizo corto, incluso, ya que la Ponfe no tiró a puerta en los 98 minutos de juego. Pensábamos que los bercianos iban a revolucionar el partido en el intermedio, pero no fue así hasta casi el final. Al Dépor le bastó para sujetar el resultado y más con la estrategia que originó el penalti. Con el 2-0 se acabó el partido y los visitantes se fueron a los vestuarios sin haber probado a un Germán Parreño que ha estado bien adelantando su posición.

Este ha sido un día para sacar muchas lecturas positivas; y la única negativa es ver que los dos jugadores más determinantes, Yeremay y David Mella, no pudieron acabar el partido por molestias. Y es una pena, la verdad.