10 de 21 en Riazor

Uxío da Pena

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

28 nov 2023 . Actualizado a las 21:11 h.

Después de ver el paseo del Fabril en Abegondo por la mañana, con unos inspirados Kevin, Jairo y compañía, tocaba bajar al barro de Riazor, no por el terreno de juego, sino por la situación. Esta vez con un extra de ilusión, volvía Yeremay, el canario que maravilló al principio de temporada era citado de nuevo por un Idiakez que no quiso inventar mucho en la confección del 11. Bastaron cinco minutos para ver que Yeremay es puro espectáculo y talento, en una sola acción se pudo ver más de esto que en los dos meses que duró su ausencia, oro puro para el equipo y la institución. Opinión: creo que, de no haberse lesionado, en este mercado invernal venidero saldría del club hacia un proyecto de Primera, por tanto, no hay mal que por bien no venga.

El equipo se plantó con ambición y entró en el partido queriéndoselo llevar, pero un mazazo de primer gol cuando el filial de Osasuna no había ni avisado provocó los nervios de Riazor, del banquillo y de los de campo. El que dio un paso hacia adelante fue Diego Villares, ni Salva ni Jose Ángel. El chaval de Vilalba y exfabrilista empezó a dominar 70 metros de campo, todo por piernas y corazón mas que con cabeza, pero en esta categoría muchas veces con eso es suficiente. Gol que igualaba el partido y penalti que no fue pitado en sus dos primeras intervenciones dentro del área rival.

A partir de aquí, el partido se volvió atractivo para el espectador, pero poco riguroso para el que lo analice. La distancia entre los Pablos y Lucas comenzó siendo de treinta metros y crecía según avanzaban los minutos. Yeremay como Supradyn en vena para activar a la grada ansiosa y, lo dicho, no tardó en que el precio del abono anual valiese la pena.

Pundonor, coraje y corazón de todos, unos incomprensiblemente parecen ser los hermanos gemelos frustrados de los fichajes que tanta diferencia iban a marcar; otros, ya desesperados, se llevan las manos a la cabeza, al cielo, y al césped. Comienza a ser sangrante el rendimiento de algunos futbolistas. Lo peligroso es que sus compañeros ya han dejado de animar y comienzan los reproches a su toma de decisión y ejecuciones.

Insisto, anestesia general para el deportivismo hasta el mercado invernal, que ha pasado de ser una opción a necesario. Trabajo para la dirección deportiva en el mercado junto con Idiakez al mando.