León, con piel de cordero

Iván Antelo A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

CyD Leonesa

La Cultu, próximo rival del Dépor, tiene dinero árabe y el impulso de la empresa que guio a Xavi en Catar, pero sufre un clima social revuelto a su alrededor

18 dic 2021 . Actualizado a las 19:21 h.

Es verdad que perdió a grandes jugadores en el último mercado. Se fueron Dioni, Julián Luque, Héctor Hernández y Sergio Marcos, entre otros; y los que los suplieron no están dando su nivel. Pero la Cultural y Deportiva Leonesa es mucho más que la decimotercera posición que manifiesta en la clasificación.

El club blanco, rival del Deportivo este domingo (18 horas, Footters) en el partido que cierra el año 2021 en Primera RFEF, dio un cambio a su historia en el año 2015. Alcanzó la Primera División en la década de los cincuenta del pasado siglo y se consolidó en Segunda, categoría en la que compitió 15 temporadas; pero descendió a los infiernos en 1975 convirtiéndose en un clásico del fútbol de bronce. En el 2011 cayó al pozo de Tercera y, a pesar de su regreso a Segunda B en el 2013, la entidad parecía condenada a la desaparición tras acumular notables deudas. Fue en ese momento, en el 2015, cuando Catar salió al rescate de la Cultu. La academia Aspire, la institución que respaldó a Xavi Hernández en su aventura árabe, compró el club y lo saneó. En solo dos años lo llevó a Segunda (año 2017, con el técnico coruñés Rubén de la Barrera) y, a pesar de no mantenerse en la categoría de plata, ha seguido insuflando dinero con el objetivo de volver cuanto antes al fútbol profesional. Rozó el regreso en el 2020, con el ahora deportivista Juan Carlos Menudo como gran estrella (e Ian Mackay de verdugo, en la tanda de penaltis de la semifinal del play off cuando jugaba en el Sabadell); y el pasado curso desfalleció en la segunda fase.

Aspire cogió a la Cultu con deudas (arrastraba un concurso de acreedores de 8,7 millones desde el 2009) y la saneó, asumiendo pérdidas. Solo en los primeros cinco años puso encima de la mesa 9 millones.

Sin embargo, estos últimos años ha habido cambios en la gestión del club, que no convencen a la exigente masa social del equipo leonés. Mohammed Khalifa Al Suwaidi sustituyó a Tariq Abdulaziz Al Naama en la presidencia; e Iván Bravo, cabeza visible del proyecto, se marchó al Alcorcón y ahora ejerce esa función Felipe Llamazares, director general del club y blanco de las iras de los aficionados. Es habitual escuchar gritos de «¡Dimisión!» esta temporada en el Reino de León.

Tras la fuga de sus mejores jugadores, la Cultu dio un giro a su proyecto este verano. Mantuvo en el banquillo a un hombre de la casa como Ramón González y fichó jugadores como los excélticos Dani Sotres, Riki Mangana y Alberto Solís; y los arietes Ander Vitoria (ex UD Logroñés) y Buenacasa (ex Mallorca) con los que debía pelear por el ascenso. Sin embargo, los resultados no le acompañaron desde el inicio. Arriba es letal, pero atrás es un coladero. Esta semana fichó a Curro Torres como entrenador y con ello pretende reconducir la situación. Calidad y músculo económico tiene para ello.