Yeremay Hernández: el ego de un genio

Iván Antelo A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

MARCOS MÍGUEZ

03 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es un genio. Eso es lo primero que te dicen de Yeremay si preguntas por él. Con lo bueno y lo no tanto de esas personalidades únicas, tan odiadas por algunos entrenadores, tan veneradas por los aficionados. Descarado, con mucha clase, pero a la vez desordenado y ególatra.

Porque cuando un técnico en su formación le pedía que trabajara más tácticamente o que potenciase su físico, él les negaba con una sonrisa. Él ya se sentía el mejor. ¿Qué más querían? ¿Qué entrenador se iba a atrever a sentarlo en el banquillo, si cuando saltaba al campo ganaba los partidos él solo con regates y filigranas?

Así era Yeremay Hernández hasta no hace mucho. Un futbolista espectacular, con un uno para uno insólito, capaz de regatear a cualquier rival con un toque sutil en el último momento y de hacer una gran cantidad de caños durante un partido; pero a la vez irreverente y con una autoestima propia de a quien le han dado hecho todo en el fútbol desde muy pequeño. Conversaciones de ese tipo, y algunas otras parecidas, las tuvo el extremo canario a lo largo de su etapa de formación. Porque él siempre fue así. En Canarias, en el Real Madrid y en el Deportivo desde que Albert Gil lo reclutó en el último año de cadetes.