Mucha expectación, dudas sobre el espectáculo

TORRE DE MARATHÓN

Jugadores del Racing de Santander, durante su partido en Barreiro
Jugadores del Racing de Santander, durante su partido en Barreiro XOAN CARLOS GIL

En Santander las expectativas alrededor del partido contra el Dépor son enormes. El Racing lleva demasiado tiempo fuera del fútbol profesional —de las últimas diez campañas ha pasado ocho en Segunda B— y el encuentro se ha vendido como el mejor que se podrá ver en esta categoría. Eso llevará a mucha más gente de lo habitual a El Sardinero, con el apoyo en cuanto a número y ambiente de la afición blanquiazul que protagonizará un desplazamiento masivo. Unas condiciones óptimas para un gran duelo, a las que está por ver si el espectáculo es capaz de responder.

Los números también invitan al optimismo. Es cierto que el Racing ha ganado todo en casa y a ello hay que sumarle esta racha reciente que incluye la victoria de Badajoz y el empate en Ferrol. Aún así, quienes acudimos a menudo al estadio echamos de menos un juego más vistoso. La exigencia es similar a la que se le impone al Dépor: se pide al equipo que no pase de puntillas por la categoría. Sin embargo, no sobran los argumentos para dominar con autoridad.

Lo mejor está, curiosamente, donde más dificultades encuentran la mayoría de clubes: la zona de ataque goza de recursos para desequilibrar, especialmente a través de tres piezas. Soko aporta velocidad y es muy difícil de defender si encuentra espacios hacia los que correr. A cambio, le cuesta contribuir con ayudas al lateral, donde las alternativas pasan apenas por un par de canteranos que vienen de actuar como centrales. En esa banda se puede desequilibrar el choque para cualquier lado.

Arriba, Cedric mantiene su acierto y buen entendimiento con Pablo Torre, la gran promesa (y realidad) de los cántabros. Todavía en edad juvenil, ha dado ya multitud de pruebas de su enorme talento, penalizado por los esfuerzos que tanto él como el punta tienen que hacer para dificultar la salida de balón del oponente en un Racing que se parte con demasiada facilidad.

Este trabajo constante con escaso respaldo penaliza su clarividencia en algunas fases del choque y provoca que sea sustituido con regularidad mediado el segundo tiempo, lo que ya ha desencadenado las protestas de El Sardinero, que lo idolatra.

Más allá de lo que él aporte, el equipo de Fernández Romo tiene ciertos problemas a la hora de construir, ya que se prioriza la portería a cero, con la esperanza de que la calidad arriba haga el resto. Aún así, los rivales han gozado de ocasiones que no se podrán permitir al Dépor, con mucha más pegada. Es posible que el entrenador apueste por un trivote en el que Tienza actúe como pieza fija de contención, Domínguez asuma funciones más creativas e Íñigo se sume desde la banda para tratar de igualar la apuesta de Borja Jiménez. Los dos entrenadores se conocen y mientras el partido esté controlado, será complicado que ninguno quiera asumir claramente un papel protagonista y arriesgue. Ojalá me equivoque y sean valientes, en respuesta a la expectación.