Del ataque al lateral por la crisis del Dépor

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

La ausencia por lesión de Trilli y las dudas generadas por Alberto Benito en el flanco derecho han hecho emerger a Víctor García, que convenció en Irún

12 oct 2021 . Actualizado a las 22:57 h.

«El mal del lateral derecho», como bautizó Borja Jiménez la semana pasada a las estrecheces que está sufriendo Dépor en esa demarcación, ha acabado por alumbrar una alternativa inesperada. Víctor García Raja (Xeraco, 1997) asomó en esa demarcación ante la lesión de Trilli tras un estreno prometedor y las carencias mostradas por Alberto Benito. En Irún fue el mejor deportivista sobre el césped.

En la memoria deportivista, Víctor era un hombre del frente de ataque. La afición lo conoció una noche de septiembre del 2018 en Zaragoza, en primera ronda de la Copa del Rey. Natxo González dio la alternativa a un joven fabrilista en el once inicial. Toda una sorpresa. «Jugó en La Romareda. En aquel partido jugamos en rombo y recuerdo haberle puesto arriba», rememora el exentrenador deportivista, que se fijó en aquel recién llegado a Abegondo: «Le conocía de verle en el filial, que jugaba de extremo, con unas características claras. Un jugador muy fuerte físicamente, muy potente, con mucho desequilibrio y recorrido. En aquel partido lo utilizamos arriba aprovechando esas cualidades».

Al vitoriano no le sorprende su evolución hacia un papel destacado en la retaguardia: «Tiene características de eso. El año pasado estuvo en el Sabadell y ya jugaba de carrilero. Tiene un buen perfil para jugar ahí. Toda esa potencia, ese desborde en carrera y su nivel de resistencia, de mucha ida y vuelta. Esa una posición que le va bien. Se está viendo».

La mili en Sabadell

Fue bajo las órdenes de Antonio Hidalgo en Sabadell donde Víctor forjó una mentalidad de lateral. «Me pide jugar el uno contra uno, que sea desequilibrante, el llegar a línea de fondo o al segundo palo cuando el balón está en la otra banda. Pero sobre todo el sacrificio defensivo, que hasta ahora no lo tenía al haber jugado en posiciones más adelantadas, pero creo que estoy mejorando en este aspecto del juego», desgranaba el propio jugador en una charla futbolística con los medios del club catalán.

Allí se curtió en mirar más hacia su portero que al contrario. Pero no era la primera vez. Tras su debut en La Romareda, en una entrevista con La Voz en el 2018, el valenciano recordaba ya experiencias como lateral o carrilero. «Empecé de delantero, luego me retrasé a banda, llegué a jugar de carrilero... Pero yo en las dos posiciones de banda es donde más cómodo me encuentro», reconocía al ser preguntado cuál era su demarcación natural sobre el césped.

Un año duro en el filial

El curso 2018-2019, temporada en la que Víctor aterrizó en A Coruña, fue la resaca después de una gran fiesta. Tras clasificarse para el play-off de ascenso a segunda el año anterior, la campaña empezó torcida desde el principio y por el banquillo desfilaron tres técnicos: Tito Ramallo, Óscar Pellicer y Luisito. El equipo acabó perdiendo la categoría.

Cuando las cosas van mal, uno se agarra a la defensa. Una línea de cinco es una solución habitual. Es lo que hizo Luisito al tomar las riendas para tratar de frenar la sangría de goles encajados. Y para el puesto de carrilero diestro, eligió a Víctor.

«Lo hablé mucho con él. Cuando salíamos con tres centrales, de carrilero lo hacía muy bien. Con espacios es muy potente. También puede jugar perfectamente de lateral en una línea de cuatro.

Me parece un jugador muy, muy completo. Rinde tanto de lateral derecho, como de carrilero con defensa de cinco o de extremo», explica Luisito del que define como «un profesional increíble» y del que destaca que «tiene la mentalidad de un futbolista de 30 años».

De Primera a Primera RFEF

A Víctor vino el Real Valladolid a llevárselo de Abegondo. En su primer año en Pucela jugó dos partidos con el primer equipo y marcó un gol. En Mestalla, una plaza con solera.

«Conmigo estuvo jugando de carrilero algún tiempo, en unos partidos que utilizamos una línea de cinco, y luego estuvo jugando de extremo e incluso de segunda punta. El gol que metió en Mestalla, en Primera, lo hizo jugando en esa posición. Al ser fuerte, en el área, cuando se la echa a un lado, suele ganar posición de disparo. Y tira fuerte. Es peligroso porque es un torete», analiza Uxío Dapena, el encargado de rematar a portería los centros de Víctor durante la etapa en la que ambos coincidieron en el filial.

Tampoco le sorprende su rápida adaptación al lateral en los planes de Borja. «El tío, cuando corre y encara, sale con su pierna buena y pone el centro siempre. Ya en el Fabril lo hacía», comenta el actual delantero del Bergantiños.

«El año pasado en Sabadell lo jugó casi todo de carrilero o de lateral. Al competir en Segunda tantos partidos en esa posición, aprendes que la diferencia entre un extremo y un lateral es, primordialmente, la mentalidad», remata Uxío para hablar de un futbolista que, en la propia web del club, figura como delantero.

 «Si ya era maduro, ahora es maduro al cubo»

Entre otras muchas cosas, el fútbol deja amigos por el camino. El regreso de Víctor García a la ciudad supuso el reencuentro con aquellos excompañeros en el filial que todavía permanecen en la ciudad. Uxío, aunque ejerza en Carballo, es uno de ellos —Valín o Villares son otros de los pocos que siguen en A Coruña de aquel Fabril plurinacional—. «Quedé con él el día de su cumpleaños, que fue hace nada, y estuvimos tomando algo. Sigue siendo igual de buen chaval. Si ya era maduro, ahora al cubo. Está muy contento. Me dijo que tenía otras posibilidades, incluso de categorías superiores, pero que cuando supo del interés del Dépor apostó por estar aquí», revela el excapitán del segundo equipo del Dépor.

Todo son buenas palabras de aquellos que se han cruzado con el lateral —o el extremo, o el delantero, como prefieran—.

Luisito se deshace en elogios. Ve muy lógico que Borja Jiménez haya decidido utilizar sus virtudes donde antes lo hizo él. En la banda exprime las virtudes que podrían lastrarle de cara a portería. «Con nosotros acabó la Liga con seis o siete goles. No es un futbolista con demasiado gol, pero sí un potencial tremendo. El Deportivo estuvo muy listo solicitando su cesión», apunta.

Víctor es un caso más de los muchos futbolistas de ataque que se han mudado a la defensa. «Es una evolución muy común la del extremo que acaba destacando en el lateral. Sobre todo cuando son extremos que no sobresalen por su capacidad de desborde en estático. No me refiero específicamente a Víctor, pero muchas veces los extremos tienen desborde, pero les falta una salida potente en parado. Son más poderosos cuando vienen en carrera y por eso muchas veces se les traslada al lateral», analiza Natxo González, el entrenador que le dio la alternativa.