La vida después de aquel ascenso en Riazor

La fiesta del 2014 fue el prólogo de la turbulenta carrera de Bicho lejos del campo al que regresará el domingo con el Compos

Bicho, entre Laure y Sissoko, durante la celebración del ascenso en Riazor, en el 2014
Bicho, entre Laure y Sissoko, durante la celebración del ascenso en Riazor, en el 2014

A punto estuvo de hincarle otra vez los tacos en verano del 2017, pero no consiguió pasar del banquillo. «Me convocó Pepe Mel para un Teresa Herrera, aunque luego no salí a jugar». Se quedó a un par de metros de pisar de nuevo el césped que había recorrido en mayo del 2014, cuando la hierba de Riazor sirvió de tarima sobre la que celebrar un ascenso. Fue su última intervención en el primer equipo del Deportivo. Aún juvenil, inició un ida y vuelta, con el filial como ancla, que arrancó a lo grande y se torció hasta tocar el fondo del paro. Lo rescató su equipo actual, próximo visitante del estadio coruñés. A punto de cumplir los 25, Bicho regresa al campo que abandonó recién alcanzada la mayoría de edad.

deportivo, 2013-2014

El relevo del Salamandra

«Aquella semana, Sissoko había estado lesionado y hasta el día del partido no se supo si podría jugar. Fernando citó a 19 jugadores y yo estaba en esa lista. Al final me quedé fuera, pero recuerdo aquel día como el más feliz de mi carrera junto al del debut. Fue la leche poder vivir el ascenso desde dentro», detalla el futbolista sadense. «Lo pude disfrutar con mis amigos: Lemos, Insua, Luis, Dani Iglesias, David... No se me va a olvidar nunca. Fue muy bonito, también por lo joven que yo era; me consideraba un aficionado del Dépor más que un jugador. Y luego, en el bus, ver todo lleno de hinchas, y la fuente de Cuatro Caminos como estaba...», recuerda sobre el día del adiós.

barcelona b, 2014-2015

Hasta que Eusebio se fue

«El club vio con buenos ojos la marcha. Y a mí se me daba una oportunidad, sabiendo que a mis 18 años iba a tener casi imposible jugar en Primera y que el Fabril estaba en Tercera. Era algo intermedio, en un club como el Barcelona... No me arrepiento de aquella decisión, aunque la segunda parte de la temporada se me hizo muy difícil», explica sobre su etapa en el Barça B. Allí se instaló de la mano de Eusebio, técnico que acaba de salir de la UCI tras 21 días ingresado: «Me impactó mucho leer la noticia y sigo las actualizaciones que va subiendo su fundación. Es una persona muy cercana, que desde el primer momento me intentó ayudar. En pretemporada tuvo varias charlas conmigo porque era el más joven del equipo, y si me veía de bajón me trataba de apoyar contándome experiencias parecidas que él había vivido». Pero el equipo decayó y llegó el cambio de entrenador. «Estaba acostumbrado a jugar cada semana y cuando te pasas siete u ocho jornadas sin entrar en una convocatoria se te hace difícil. Ahora mismo lo llevaría de otra forma, pero entonces me veía solo, lejos de casa, y había muchos momentos en los que me quería volver», confiesa Bicho.

leganés, 2015

El peso graso de Garitano

De Barcelona, a Leganés. «Me fui en el último día de mercado. Aquella fue una decisión súper equivocada. Me mandaron para allá a calzador y desde el primer momento el entrenador [Asier Garitano] ni miraba para mí. Quería a gente mucho más física. Fue en la época en la que más delgado estuve y menos porcentaje graso tenía, pero ellos estaban obsesionados con el peso graso. Me pasaba días comiendo lo mínimo», relata. Pasó allí seis meses sin llegar a debutar.

compostela, 2016

Volver a disfrutar del fútbol

En la segunda mitad de la temporada, Bicho se fue cedido al Compostela: «Habían fichado a Fredi de entrenador y por momentos pareció que le podíamos dar la vuelta y quedarnos en Segunda B, aunque a dos jornadas del final acabamos descendiendo. A nivel individual me vino bien porque solo me perdí un partido por sanción, metí cuatro goles y volví a divertirme con el fútbol»,

racing, 2016-2017

Protagonista de nuevo

La siguiente salida a préstamo también fue hacia un club vecino. «La etapa en el Racing de Ferrol la recuerdo con cariño, allí hice un montón de amigos, y con Tena pude disfrutar. Conseguí mirar hacia delante con optimismo. Jugué 36 partidos y me sentí muy bien», comparte el sadense.

fabril, 2017-2019

De lesión en lesión

«Regresé para hacer la pretemporada en el Dépor de Pepe Mel —prosigue el relato—. Me dijeron que bajaría a jugar con el Fabril, pero me entrenaría con el primer equipo. En el tercer partido, contra el Rayo Majadahonda, se me empezó a salir el hombro. Me operé y estuve casi seis meses parado. Al año siguiente, fue aún peor. Vino el calvario de la pubalgia. Otros seis meses fuera y a mi vuelta el Fabril estaba ya casi descendido. No renové. Me habría gustado recibir una llamada del club, algún mensaje después de tantos años».

compostela, 2020-2021

Viaje en familia

Llegó el paro y el bajón, del que lo rescató el Compos para ser protagonista en Tercera y ascender. «Fue la mejor decisión que he tomado. Este club es una familia», presume. Con ella vuelve el domingo a Riazor.

«Me gustaría haberme reencontrado con Fernando»

Bicho tenía la esperanza de coincidir en Riazor con el técnico que le dio la oportunidad de debutar con el primer equipo del Deportivo: «Me dio rabia ver que Fernando no iba a seguir en el club. Me gustaría haberme reencontrado con él el domingo. En la primera vuelta, en el partido de Santiago, no pudo ser. Yo no fui convocado y el míster había tenido unos problemas familiares que le impidieron estar en el estadio. Habría sido bonito poder charlar un rato».

Un contratiempo que no provoca que disminuyan las ganas del sadense de pisar de nuevo el estadio coruñés. «Tengo muchísimas ganas de volver a Riazor. Es una pena que no pueda haber público porque me habría parecido súper bonito pisar otra vez ese campo con gente», lamenta. Pese a que la grada estará vacía, Bicho sostiene que «será especial, seguro, además de poderme reencontrar con excompañeros como Valín, Mujaid, Gandoy, Adri Castro, Álex Bergantiños, Borges... Gente con la que conviví y a la que tengo mucho cariño».

En esa lista figuran varios canteranos blanquiazules que gozan de un protagonismo que el mismo Javier Fernández Abruñedo tuvo a las órdenes de Fernando Vázquez. «Gracias a Dios, se le está dando la oportunidad a jugadores que vienen de abajo. Deseo que les vaya todo genial y que de una vez por todas se apueste por la cantera», subraya el talentoso futbolista.

«Parece que nunca es el momento idóneo —prosigue al referirse a la tradicional escasez de fabrilistas en el Dépor—. Si estás en Primera, por la obligación de salvarte; en Segunda, por la obligación de ascender; y ahora, esa obligación es mayor que nunca. No se encuentra el momento, pero hay mucha gente ahí que se merece la oportunidad. Me siento identificado con ellos y espero que les vaya genial, también porque son mis amigos y les deseo todo el bien».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

La vida después de aquel ascenso en Riazor