El enchufe de Mamadou Koné


La séptima victoria consecutiva del Dépor sirve, por supuesto, para sumar tres puntos, pero también para reflexionar sobre el momento que atraviesa el equipo. Este grupo se ha acostumbrado a ganar. Y eso es muy importante. Si el partido de Alcorcón tal y como se desarrolló se juega cien veces, el conjunto local hubiera ganado la mayoría, el resto hubieran sido empates y lo más probable es que solo hubiera una victoria: esta que firmó Koné.

No es quitar méritos. Todo lo contrario. En el fútbol es tan importante tener un buen entrenador y buenos futbolistas como saber aprovechar las inercias. El conjunto coruñés está consiguiendo que esas tres patas sean firmes y sostengan la estructura.

Pero además, Fernando Vázquez ha logrado hacer buena una cuarta pata para mayor consistencia: la de tener enchufado a todo el equipo. El partido y el gol de Koné son un ejemplo. Un futbolista que llegó como uno de los grandes referentes del ataque. Apenas hizo tres goles en Liga y uno más en Copa. Con Fernando Vázquez casi no había tenido protagonismo. Unas veces por unas décimas de fiebre, otras por fatiga muscular, otras porque sí y otras porque también... Al final, parecía estar siempre más fuera que dentro. Los refuerzos en ataque jugaban también en su contra.

Pero cuando hizo falta, el técnico supo mentalizar al costamarfileño. El día no era el mejor. El goleador, Sabin Merino, estaba fuera. Su sustituto, Beauvue, también. Así que Koné sabía que era la tercera opción. Pero Vázquez tiene tan enchufados a todos los jugadores que el goleador salió como si fuera el gran elegido, tuvo fe hasta el último minuto y demostró que también está enchufado. Al Dépor su enchufe le valió tres puntos.

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