Mujaid: «Hasta mis 19 años he visto muchas cosas para aprender de los errores»

«Nunca pensé en que mi vida pudiera ser lo que ahora tengo», asegura el joven zaguero blanquiazul


El fútbol de Mujaid Sadick (Logroño, 14 de marzo del 2000) comenzó a los cuatro, jugando en la plaza opuesta a la que ahora ocupa. «Me pusieron de delantero», recuerda acerca de la etapa en el Villegas de su localidad natal. Cumplidos los ocho, cambió de equipo y posición para ser centrocampista en las Escuelas de Fútbol. Y a los doce siguió perdiendo metros hasta convertirse en lo que hoy es. El central del Valvanera llamó la atención de la selección de La Rioja, y defendiendo al combinado autonómico llegó el contacto blanquiazul. «Después de un partido, mi padre vino a decirme que me quería el Deportivo; ni me lo pensé», relata en la sala de prensa de Abegondo el futbolista, protegido hasta ahora de los micros salvo aquella vez en que recibió el premio al jugador del mes y resumió en un «estoy sin palabras» lo poco que le gusta hablar por obligación. Durante la entrevista solo estira las respuestas para confeccionar su biografía, la de un chaval que cambió de ciudad a los 16, justo cuando sus padres decidieron mudarse de país. Ahora viven en Londres, donde él trabaja en una panadería y ella es auxiliar de clínica. Sus hermanos tratan de seguir los pasos del mayor: «Uno juega de delantero y el otro de lateral izquierdo, pero sé que acabará de central». Como él.

-¿Fue duro que todo coincidiera así? ¿Empezar su carrera aquí justo cuando sus padres se iban?

-Sí, pero mi sueño era ser futbolista y para eso hay que salir de casa.

-¿Le afectó el cambio?

-Te condiciona. Cuando estás solo, te da tiempo a pensar muchas cosas, aunque yo hablo mucho por teléfono con mi familia.

-Le condicionó en el aspecto extradeportivo ¿Cómo ha cambiado en ese terreno para llegar a donde ha llegado?

-Hasta mis 19 años he visto muchas cosas, aprendí de los errores.

-¿A qué atribuye el cambio? ¿Alguna influencia en especial?

-Se debe a que en mi cabeza solo está el ser futbolista profesional y mi padre me hace ir recto en la vida.

-Futbolista ya es. Al menos, titular en el Deportivo y nuevo ídolo en Riazor. ¿Cómo se sintió el otro día al salir del estadio rodeado por gente que quería autógrafos y fotos?

-Muy contento, claro. Pero tengo los pies en la tierra. Si he llegado aquí ha sido por mi trabajo. Mis padres me insisten en que sea humilde, que no me crezca, que soy muy joven. Y lo llevo bien.

-Parece haber encontrado además su puesto ideal.

-Bueno, sí estoy cómodo con el nuevo sistema. Me hace estar cerca del lateral para ayudar. La formación me gusta, aunque a mí me da lo mismo jugar en una línea de cinco que de cuatro.

-Hasta ha superado sus problemas con el juego aéreo.

-Me decían mucho lo de que tenía que mejorar el juego de cabeza y es cierto. Lo he entrenado especialmente cuando he bajado a trabajar con el B, con Luisito. Es mi mayor defecto y así lo he ido mejorando poco a poco.

-Le penalizó mucho su estreno de esta temporada en Vallecas

-No hice un buen partido, pero nunca agaché la cabeza. Mi padre me dijo que estuviera tranquilo y siguiera trabajando, que todo iba a llegar. Seguí a lo mío y luego tuve la suerte de que Eneko cumpliera ciclo de tarjetas y el míster decidiera probarme de lateral. Creo que ahí lo hice bien.

-Pero donde ha terminado de explotar ha sido de vuelta al centro, con Fernando Vázquez.

-Fernando es un gran entrenador, hace mucho el papel de padre, de corregirte, enseñarte... Estoy muy contento con él. Creo que todos lo están.

-¿Qué le aporta al grupo?

Nos ha unido. Nos faltaba confianza, en el 2020 todo es nuevo. Sentimos que podemos ganar a cualquier equipo.

-¿Y más allá de lo anímico?

-Es un entrenador de pizarra. Se nota su experiencia, que sabe mucho de fútbol. Su prioridad es la defensa. Y a partir de ahí, el ataque. A los centrales nos pide que dividamos al rival, salgamos mucho en conducción y fijemos a los extremos.

-Con él se ha hecho indiscutible. Ahora que se puede considerar un profesional, ¿es lo que esperaba?

-De lo que te das cuenta es de que no todos llegan al mundo profesional. Nunca pensé en que mi vida pudiera ser lo que ahora tengo.

«En mi cabeza sigo siendo jugador del Fabril; hasta nuevo aviso, al menos»

El salto definitivo de Mujaid llega después de un curso entero inédito con el primer equipo. Una temporada difícil tras estrenarse con el Dépor en Primera a los 18 recién cumplidos.

-¿Que quedó de aquel debut?

-Que debuté muy pronto. Ni me lo creía. Cuando me lo dijeron, me sorprendí. Fue un jueves. Llegué a casa y llamé a mi padre, que tampoco se lo creía. Pasé el resto de la semana muy nervioso.

-¿Cómo asimila alguien tan joven pasar de una temporada sin jugar a que de repente se haya vuelto indiscutible?

-En mi cabeza sigo siendo jugador del Fabril. Hasta nuevo aviso, al menos. En el vestuario las cosas no han cambiado, los compañeros me tratan bien y me corrigen. Es cierto que la gente por la calle te empieza a reconocer, pero eso me parece algo normal. Es fútbol.

-En el club apuestan por retenerlo muchos años. ¿Se ve en el Dépor a largo plazo?

-No sé qué pasará en el futuro. Solo puedo decir que estoy muy contento aquí; y lo que venga, que venga.

-Si continúa al nivel de los tres últimos partidos, probablemente lo que vendrá será el interés de más equipos. ¿El Dépor tendrá prioridad en ese caso?

-Ahora mismo estoy centrado en el Deportivo y nada más. Es muy temprano para hablar de otras cosas. Repito que estoy muy a gusto, que en A Coruña estoy como en casa.

-Y dentro de ese crecimiento que está experimentando, ¿se ve en el futuro adoptando el papel de líder que tanto se ha buscado en este equipo?

-¿Quién sabe? Por qué no. Todo puede pasar. Aquí todos tenemos un papel importante. La misma autoridad. Porque le grites a un compañero no va a pasar nada, todos entienden que es fútbol.

-Es el número 27 de la plantilla. Sabe lo que es entrenar cada día sin opciones de contar para los partidos. ¿Cómo ve a los que ahora están en esa situación?

-Eso habría que preguntárselo a ellos. Solo sé cómo me siento yo.

-¿Cómo lo llevó usted, tras el partido del Rayo, por ejemplo?

-Mi idea cuando subía a los entrenamientos era la de intentar ganarme otra oportunidad. Ahí estaba mi padre para decirme que con trabajo volvería la oportunidad, y mira, es cierto.

-Dice que se siente fabrilista, pero no parece que vaya a volver a pisar el filial.

-Es que soy jugador del Fabril. Mi relación con mis compañeros del equipo es la de hace un año.

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