Los sextos de Segunda

TORRE DE MARATHÓN

KOPA

23 jun 2019 . Actualizado a las 12:23 h.

Hace dos meses Riazor explotaba exigiendo la dimisión de todo lo que se moviese. Sesenta días después Riazor se abraza imaginando el blanco y azul dando la sorpresa en el Bernabéu. Obviamente, volviendo a ganar en Balaídos. Con esa efervescencia irreflexiva se vive el fútbol y quizás así se deba vivir. Diez años de profundas decepciones podrían haber dejado desierto el estadio, pero esta afición, con las sombras que quieran buscarle, transita elegantemente entre la paciencia y el hartazgo. Noventa minutos de la vida de «todas esas gentes», que diría el más grande, están ahora en las piernas de once tipos. No somos nada.

Hoy seamos humildes. Reconozcamos que nos vimos en Gelsenkirchen. Que el portugués tenía razón. Que nos quitaron la fiesta de los fuciños. Que nos lo creímos, no pasa nada. Recuerden que voló una liga en el 90. «Yo ya venía llorado de casa», decía Arsenio, qué sabio. Olviden que fuimos campeones. Seamos solo los sextos de Segunda, que estos no tienen nada que perder. Recuerden. Y háganlo con rabia. Que los errores del pasado sean un aprendizaje de Primera.