El capitán crece con su equipo

Bergantiños completa sus mejores actuaciones en el momento crítico del curso


Los imaginarios del hincha están llenos de futbolistas que consiguen retirarse sin haber sudado más camisetas que las de su equipo. Hombres de un solo club que ascienden a mito en cuanto cuelgan las botas. Algunos tienen suerte y hacen coincidir su carrera con los años más felices del conjunto de la ciudad en la que nacieron y saltaron por primera vez al campo. Esa no es la historia de Álex Bergantiños. La Sagrada ha encontrado representación en el Deportivo de los tres viajes al infierno. Y en cada uno ha vuelto el Koeman de barrio para abreviar el duelo. Una vez desde Tarragona, otra desde Gijón, otra más desde una grada en A Coruña. El rubio del 4 ha sido capaz de exiliarse sin salir de casa, arrinconado en el escaparate de la máxima categoría; con ese olor sospechoso a cantera.

Sus fiestas son las del retorno. Las resacas están llenas de goles al Barça y alucinaciones para contarle a los nietos. Como aquella en la que empezó un partido de centrocampista y lo prosiguió en el eje de la zaga para acabar de portero. O en la que sobrevivió a una invasión ultra transformado en diana. Su mejor temporada en Primera, la excepción de la 2014-2015, registra 29 titularidades. Van 34 este curso, el de menos minutos acumulados al servicio del Deportivo en Segunda. Convertido por fin en primer capitán del quinto club de su carrera; el único.

Recién cumplidos los 34, sigue con ganas de juerga. El aguante quedó demostrado en La Rosaleda. De allí salió con fuerzas para atender varias veces a los medios antes de apoyarse a respirar en la valla que separaba a la prensa del bus de vuelta. Pendiente de recibir los datos del GPS, la cuenta a mano alzada anticipa más de una decena de kilómetros recorridos por el portador del brazalete, que crece otra vez con su equipo. Sacrificado protagonista en los dos actos de apertura de un play off enrevesado.

Hace un año, de prestado en el Sporting, también jugaba la promoción justo después de una cita con el Córdoba. Hiló tres derrotas consecutivas en el mismo tramo que ahora ha llenado de victorias. La última, por su cuenta. Marcó después. Antes, colaboró en el sellado urgente de la banda derecha. «Álex ha hecho un partidazo. Cuando lo tienes cerca se nota su ayuda», comentaba Bóveda, beneficiario del auxilio. Pocos leen partidos como el vasco. A quienes lo han escuchado ante un micro no les resultará extraño verlo trasladar su carrera a un plató o a un banquillo. La de Bergantiños seguirá, por contrato, vinculada al Deportivo. Como siempre ha sido.

Tres victorias seguidas, 62 meses después

El Deportivo había pasado toda la temporada buscando su ola buena y la ha encontrado cuando estaba a punto de agotar los intentos. Con la victoria lograda en Málaga, el conjunto blanquiazul encarriló tres seguidas en Liga por primera vez en lo que va de curso. Y en los últimos 62 meses. El 20 de abril del 2014, la versión del equipo coruñés que dirigía Fernando Vázquez dejó encarrilado el ascenso con un 0-3 en Mallorca en la jornada 35. En la 34 había vencido en Riazor (2-0) al Recreativo de Huelva y en la 33 había obtenido un triunfo (0-2) en el campo del filial del Real Madrid.

El Dépor solo ganó otra vez en los siete partidos que restaban aquel curso. En Jaén, en la penúltima cita de la temporada. Ya en Primera pasó cuatro campañas sin repetir el trío de victorias consecutivas. En la 2014-2015 estuvo cerca: 1-2 en Vallecas y 2-1 como local ante el Eibar; pero después tocó visita al Bernabéu y allí se produjo la derrota coruñesa (2-0). A principios de la 2015-2016, los blanquiazules, con Sánchez del Amo al mando, hilaron un 2-0 en el derbi con un 0-2 en Las Palmas. A continuación vencieron al Llagostera (1-2), pero fue en Copa. En Liga, el Sevilla se llevó un empate de A Coruña (1-1). En la 2016-2017 ni siquiera hubo dos triunfos ligueros seguidos y en la temporada del último descenso estos llegaron casi al final. Con Seedorf, el Dépor ganó 3-2 al Málaga y 2-3 en San Mamés, pero el Sevilla volvió a cortar la racha en Riazor (0-0). En el curso actual se había rozado el registro por tres veces, siempre abortado por un empate en casa, hasta que tocó viajar a La Rosaleda.

El Mallorca, rival del Dépor en la final por el ascenso

Pedro Barreiros
Imagen del partido del pasado 27 de mayo en Riazor entre el Deportivo y el Mallorca que acabó con triunfo local por 1-0
Imagen del partido del pasado 27 de mayo en Riazor entre el Deportivo y el Mallorca que acabó con triunfo local por 1-0

Los blanquiazules se citan con el conjunto insular en pos del ascenso en la noche de San Xoán

El Mallorca se enfrentará al Deportivo en la eliminatoria final de la promoción. El partido de ida se disputará el jueves a las nueve de la noche en un estadio de Riazor que volverá a convertirse en la olla a presión donde se cocinará el gran éxito de la temporada. La vuelta será en Son Moix el domingo también a las nueve de la noche, por lo que la resolución del ascenso coincidirá con la noche más mágica del año y fiesta grande en A Coruña, la noche de San Xoán. El equipo blanquiazul aspira a salir vencedor de dos partidos a todo o nada y acompañar finalmente al Osasuna y al Granada en el retorno a Primera. De nuevo, el impulso de la afición, la efectividad atacante, el acierto en los planteamientos de los entrenadores y la amplitud de banquillo de dos plantillas muy exprimidas a estas alturas de campeonato se situarán frente a frente.

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