La dinámica necesaria, en el momento preciso


Esperar con las líneas juntas al rival y tratar de salir a la contra. El plan no sonaba mal, pero falló en su ejecución. La idea de replegar buscando la transición veloz tras recuperación exige intensidad defensiva y el Deportivo no tuve éxito en sus entradas ni consiguió colocarse lo suficientemente cerca del rival en las marcas. Esa inconsistencia dio pie a que el Zaragoza creciese, especialmente tras el descanso.

La presencia en área rival de un Dépor exigido por la clasificación resultó muy escasa. Durante el primer tramo del duelo, quedó reducida a los intentos de Fede Cartabia, encargado de poner con su voluntad la nota de color en los ataques coruñeses.

En la segunda, Dani Giménez completó su sensacional encuentro hasta erigirse en el mejor de todos los jugadores que saltaron al césped, con lo que eso supone. El portero salvó a un Deportivo necesitado y encontró la complicidad de dos de sus compañeros.

Por un lado, Expósito, que había participado poco, condicionado por la falta de peso de su equipo en el juego. Sin embargo, cuando el balón pasó por sus pies, las transiciones visitantes cobraron sentido, alcanzando el momento culminante en ese excelente pase que Pedro aprovechó de forma fantástica. El disparo fue perfecto.

Por lo demás, el equipo transmitió inseguridad incluso en el despeje. Llegó a defender con una línea de cinco y otra de cuatro por delante, y aún así hubo superioridades del rival frente al área. La novedad de Saúl funcionó al menos en el lateral, favorecido por la intención del Zaragoza de atacar por dentro. En cualquier caso, el resultado era lo importante, y mete al Dépor en una dinámica muy positiva en un momento clave

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La dinámica necesaria, en el momento preciso