Diego Tristán, el genio breve

TORRE DE MARATHÓN

CÉSAR QUIAN

El delantero de La Algaba, uno de los mejores jugadores de la historia del Deportivo, cumple 43 años

08 feb 2019 . Actualizado a las 11:50 h.

En el verano del año 2000, Diego Tristán, un joven delantero que venía de anotar 18 goles en Liga con el Mallorca, lo tenía todo hecho para fichar por el Real Madrid. Era una de las promesas electorales del entonces presidente blanco, Lorenzo Sanz. El Deportivo anunciaba en su página web el 15 de julio del año 2000 -el enlance de la noticia aún puede visitarse en la web del club- el fichaje de Catanha, delantero del Málaga. Los coruñeses abonaban 2.300 millones de pesetas más 200 millones por objetivos, por entrar el Deportivo en cuartos de final de la Liga de Campeones y por marcar el jugador más de 18 goles por campaña. «Llegará el lunes a la ciudad herculina para pasar el pertinente reconocimiento médico y ser presentado, en principio, y salvo cambios de última hora», rezaba aquel comunicado. Vaya si hubo cambios. Florentino Pérez ganaría las elecciones a la presidencia del Real Madrid y revolvió por completo el tablero futbolístico español. Diego Tristán no se fue al Real Madrid, Catanha tampoco vino a A Coruña. El Dépor buscaba un delantero y tras la negativa de Samuel Etoó -que afirmó a La Voz de Galicia que «ni loco» vendría a Galicia- Mallorca y coruñeses acordaron el traspaso de Diego Tristán. El Sevillano, tras los acuerdos frustrados con Mónaco, Fiorentina, Celta y Real Madrid, vio en el equipo blanquiazul una buena oportunidad para darse a conocer en Europa.

CESAR QUIAN

El resto ya es historia. Campeón de Copa del Rey (la del centenariazo con gol incluido), dos veces campeón de la Supercopa de España y pichici de la Liga con el Deportivo en la temporada 2001-2002. Uno de los puntas más elegantes que la afición coruñesa ha visto sobre el césped de Riazor.

Si se realizase una encuesta preguntando por una palabra para definirle entre los aficionados deportivistas que le han visto jugar, con toda seguridad la palabra elegida sería clase. No era excesivamente rápido. No tenía el chut más potente de la competición. Pero durante sus años más brillantes hubiese sido titular en cualquier equipo de Europa.