Una cuestión de oficio

José M. Fernández REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

ÁNGEL MANSO

Un día más en la oficina. El Dépor ha convertido en una rutina sus partidos
en Riazor.

27 oct 2018 . Actualizado a las 20:46 h.

Tarde plácida en Riazor. Solo los amagos de temporal sembraron alguna inquietud en una grada que se está habituando a los monólogos. Pese a que Natxo González asistió al encuentro desde el palco, en compañía del director deportivo y aparentemente sin comunicación con el banquillo, el Dépor que saltó al campo llevaba su inconfundible sello: un sistema, al menos por el momento, inmutable y un once con los «pequeños matices» que tanto le gustan al técnico vitoriano.

Las novedades

Tres cambios con respecto al partido de Córdoba

Debutó como titular el italiano Somma, en su puesto natural, en el centro de la zaga, y para ocupar la plaza del sancionado Pablo Marí. Al italiano, correcto la mayor parte del tiempo, se le hizo largo el partido y acabó con problemas físicos tras un par de amagos de pifias cuando apretaba al Reus. Caballo, que ya sustituyó a Saúl en el segundo tiempo en Córdoba, recuperó un puesto en el once, y Pedro Sánchez -ausente durante varias jornadas- ocupó el vértice del rombo, cerca de los dos delanteros. ¿Significativo? El técnico parece empeñado en elevar el nivel de competencia en el lateral izquierdo y busca otras soluciones en la zona de tres cuartos.

La diferencia

El dúo de ataque y Dani

Apenas cuarenta segundos necesitó el Dépor para, en la primera asociación del frente ofensivo (Pedro Sánchez-Quique González-Carlos Fernández) andar la mitad del camino. Tiene el Dépor la virtud de no descomponerse en las malas ni de enloquecer en las buenas, aunque sea excesivamente paciente a veces. Al margen del brillo o del acierto, es un equipo reconocible y sabe a lo qué juega. Debería haber resuelto el partido por la vía rápida, incluso bastante antes del descanso, pero no aprovechó sus numerosas llegadas ni los regalos de un rival al que habrá que agradecerle su buen talante en su primera visita a Riazor. El dúo Quique González-Carlos Fernández parece el mejor aval para regresar a Primera, el signo de distinción de un equipo en el que Expósito se ha asentado. El seguro lleva la firma de Dani Giménez, protagonista de otra espectacular parada en el tramo final.