Bisturí en la defensa más goleada

El cambio radical experimentado por el Dépor en su portería y su zaga provoca que de los 16 jugadores que intervinieron la pasada campaña atrás solo sigan Bóveda, Valentín, Mujaid, Francis y Albentosa


El Deportivo concluyó la pasada temporada como el equipo más goleado de la Primera División después de haber encajado 76 goles, que lo situaron, además, como una de las peores plantillas defensivas en la centenaria historia del club. Dos tantos por partido encajaron los coruñeses durante el pasado ejercicio o, lo que es lo mismo, los rivales necesitaban solo 45 minutos para marcar un gol a los gallegos.

Y, como a grandes males, grandes remedios, una de las primeras medidas adoptadas por la nueva dirección deportiva blanquiazul fue meter el bisturí en esa zona del campo. Así, de los dieciséis futbolistas (entre porteros y jugadores de campo) que la pasada campaña participaron en esa debacle defensiva, solo cinco jugadores continúan actualmente en el plantel blanquiazul. Se trata de Francis, Eneko Bóveda, Raúl Albentosa y Mujaid. Si se tiene en cuenta que el ilicitano es probable que abandone el Dépor antes del 1 de septiembre, y que los canteranos seguirán teniendo ficha del Fabril, el exfutbolista del Athletic y el exlateral del Nàstic son los únicos supervivientes de un desastre del que solo fue responsable en ocho y tres partidos, respectivamente.

Traspasos y cesiones

Desde que asumió la dirección Deportiva, Carmelo del Pozo parecía tener claro que quería hacer una limpieza en esta zona. Así, a las bajas por finalización de contrato de Rubén y Koval en la portería, no tardó en comunicar que Tyton tampoco continuará más allá del 31 de agosto. En defensa, se fue Navarro tras concluir su vinculación, Juanfran marchó cedido con opción de compra para el Leganés; y Luisinho, Sidnei y Schär también se marcharon previo pago de una cantidad mayor o menor dependiendo del caso. Con anterioridad (en el último mercado de invierno) habían abandonado A Coruña Pantilimon y Arribas, mientras que One sigue pero centrado, de inicio, en el Fabril.

De esta forma, la revolución parece tener un foco claro para ajustarse así a los gustos de Natxo González. El vasco es un técnico al que le gusta trabajar a los equipos desde atrás adelante. Aunque apuesta por tener el balón y da cierta libertad en ataque, es un entrenador muy preocupado de la seguridad defensiva. Por este motivo, los dos máximos responsables de la parcela deportiva han apostado por una defensa y una portería sin vicios adquiridos y sin un lastre psicológico que pueda mermar su actuación en la temporada que comenzará el próximo viernes.

Un cambio notable en una zona decisiva que ni a los técnicos ni a los futbolistas parece preocupar a la hora de analizar la fase de adaptación necesaria. Así lo manifiesta Sebastián Dubarbier, para el que la revolución no tiene por qué ser traumática.

Tranquilidad y confianza

«Somos todos jugadores profesionales. Conocemos todos la forma de defender y llevar a cabo una defensa, sea zonal sea personal. Creo que no va a ser un conflicto porque conocemos bien los tipos de defensa que pueda existir y somos jugadores profesionales. Llevamos bien los cambios y esperamos que el buen papel de la defensa y la portería sea un punto fundamental de cara a la temporada», expresa el lateral argentino.

Una auténtica revolución con un claro objetivo: pasar de ser la defensa más goleada de la categoría, a la que menos tantos recibe para marcar la diferencia entre un descenso merecido y un ascenso esperado y necesario.

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