El Deportivo de Natxo González comienza su convivencia con la pelota como protagonista
12 jul 2018 . Actualizado a las 20:28 h.Pretende el Deportivo contagiar a su plantel un cariño a prueba de rutina; de esos que resisten las visitas al súper y los partidos en el Municipal de Reus. No encontró la fórmula durante cuatro años en Primera y ha dado un paso atrás en busca de perspectiva. Salió mal el pasado verano la última aventura, de convivencia efímera concentrada en diez días de baño y masaje en Vilalba, con el reparto de brazaletes poniendo picante al retiro. Aquello no limó una sola aspereza ni unió al grupo, ahora en fase de descomposición postdescenso. Hay mucho nuevo y más que vendrá, y mucho viejo de salida, así que la dirección deportiva ha querido aprovechar la reforma instalando una salita en casa, con sofá, televisor y un par de mesas grandes para las comidas. Ya no hará falta recurrir al bar de Alfonso para juntar sillas suficientes en el próximo asado. Desayunos y almuerzos comunitarios serán lo habitual este curso, empezando ayer mismo. La pretemporada 2018-2019 arrancó una hora antes en Abegondo.
A las 9.30, café, leche, tostada y fruta, hombro con hombro, Natxo González y sus chicos. Proyecto inaugurado. «Me parece una idea sensacional», proclamó a las 10.30 Pedro Sánchez, con la ilusión de lo nuevo todavía en el cuerpo. «Este club me ha encantado por dentro y por fuera», sostuvo en el reestreno de la sala de prensa, donde no han alcanzado los cambios de mobiliario y filosofía. Ahí sigue también la valla naranja que protege el paseíllo del plantel de los peligros de la prensa y los hinchas. Ayer solo dos críos acudieron a recoger firmas para decorar la camiseta tras la sesión matinal. Nada que temer. Cazaron la de Juanfran, que uno ya tenía repetida, la de Guilherme, y las de Santos y Bergantiños. No les dio tiempo a detener al resto en su regreso desde el campo dos, después de un ejercicio de posesión que pareció tender al infinito.
Apenas unos minutos para entrar en calor y de inmediato a la pelota. Breves rondos en grupos de seis antes de mandar a los porteros a una esquina y partir al resto por la mitad. Diez de un lado, diez de otro, y Bóveda como comodín. Recién inaugurado el curso y ya hay una buena noticia: el zaguero vasco está recuperado, aunque vista de momento el peto fosforito de inmunidad para evitar tarascadas. Más de una hora así, con la bola de un pie a otro a la espera de robo. Sin gol posible.
Poca presencia de aficionados
Antes de empezar y en cada descanso, instrucciones del técnico, que delegó en su segundo los retoques durante la tarea. Apenas se escuchó a Natxo González pero fueron constantes las correcciones de Bernardo Tapia. Desde la carretera, una decena de aficionados siguieron los primeros minutos en blanquiazul de Pablo Marí, Dubarbier, Pedro, Rolan y Santos. Entre los jugadores, pocas palabras todavía. Apenas las de un clásico de los ánimos entre compañeros como Albentosa.
Con los estiramientos, la sesión alcanzó las dos horas antes del paseo de vuelta al vestuario para la ducha, el almuerzo y el turno de tarde. Primer día superado. Juntos todavía.