La codicia que ciega al Barça

Con la Liga ya resuelta, los pequeños retos sostienen todavía la ambición del rival del Dépor


A punto estuvo el Madrid de hacer la de Mou. La de arrimar al gran rival a un título obtenido sin jugar. El técnico portugués mostró el camino hace un par de semanas, cuando el United cayó en casa ante el colista, ya descendido, propiciando que el City se proclamara campeón fuera del campo. Descafeinó así a distancia la celebración del molesto vecino. Con el Bayern a las puertas, Zidane también eligió ayer a sus menos habituales para recibir al Leganés. Los blancos pusieron todo de su parte: un encuentro disputado al trote, rácano en juego y ocasiones, pero se tropezaron con un par de goles que el conjunto de Garitano aún estuvo a punto de neutralizar. De haberlo logrado, un pinchazo del Atlético en Mendizorroza, donde Simeone reservará a numerosos titulares, habría forzado al Barça a saltar al césped de Riazor con la Liga en el bolsillo. Habría negado en definitiva al equipo de Valverde la opción de festejar el campeonato al comienzo del Clásico de la próxima semana, de que el Real Madrid tuviera que escenificar la negativa al pasillo. Todo eso, perteneciente al terreno de la honrilla, estará sin embargo en juego esta noche para mayor desgracia del Deportivo al que se le encarece aún más una gesta en la que solo Seedorf y su grupo de acólitos mantiene alguna fe.

Está condenado el conjunto blanquiazul a hora y media extra de pelea por un milagro que no ha hecho más que perder probabilidades desde hace ocho jornadas, cuando el Levante partió con dos puntos de ventaja a una carrera en la que ahora cuenta con doce y el golaveraje a su favor. Tiene tantas posibilidades el anfitrión de salvarse como el visitante de no salir campeón.

Y mientras los blanquiazules pelean por evitar al menos añadir récords negativos a los ya acumulados, los azulgrana alimentan su codicia con reconocimientos menores, pertenecientes en su mayoría al terreno de lo individual.

En un área tratará Ter Stegen de acortar distancias con Oblak, aprovechando la ventaja que le concederá el Cholo al reservar al esloveno para la Liga Europa y privarle de defender su portería frente al Alavés. Hay un gol de distancia en la pelea por el Zamora. 18 ha encajado el colchonero; 19, el culé. El número de encuentros disputados podrían resultar decisivos en el balance final.

Pulso entre goleadores

Del otro lado del campo, Messi acumula 29 tantos a su favor, cinco de ventaja sobre Cristiano Ronaldo en el objetivo de sumar su quinto Pichichi, el que lo dejaría a uno solo del registro de Zarra. Por detrás aún llega Luis Suárez, a solo una diana de cazar al portugués, que descansó ayer. La Pulga sigue también muy vivo en la persecución de la Bota de Oro, en la que marcha segundo solo por detrás de Salah. Es sin embargo una posición engañosa, ya que el Liverpool en el que milita el punta egipcio ha disputado ya tres encuentros más que el Barça. El último, ayer mismo, se cerró con empate a cero ante el Stoke. Messi tiene así la oportunidad de acortar distancias, y abrirlas de paso con Immobile, el tercer aspirante al premio continental. El ariete del Lazio lleva tantos goles como el culé, pero los romanos han disputado un partido más y hoy tienen duelo con el Torino, previsto para la misma hora que el de Riazor.

En el choque de A Coruña pondrán los visitantes en juego su condición de conjunto invicto en la competición. Batieron hace un par de semanas el registro de la Real Sociedad, que en 1980 acumuló 38 citas sin perder, y persiguen cerrar un curso inmaculado en Liga. Ambición que choca con la del Deportivo, obligado a tumbar al codicioso campeón virtual para no convertir en matemático un descenso que solo niega la fe.

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