Riazor prioriza el apoyo en un momento clave

La Voz

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

La crónica de ambiente en el primer triunfo del Deportivo en 2018

07 abr 2018 . Actualizado a las 19:47 h.

El Dépor estaba a punto de conseguir la primera victoria después de quince partidos sin hacerlo. La tensión se palpaba en el estadio. El acongojo recorría Riazor cuando Mateu Lahoz pita el final del encuentro. La reacción era esperada. Un suspiro general de alivio recorrió, como una ola, recorrió tres cuartos de estadio. Hasta llegar a la zona de General en la que se concentran los Riazor Blues y sus mayores, los Old Faces. El grito de euforia ahí se transformó en segundos de silencio e indecisión. Hasta que el director de orquesta ordenó retomar la protesta: «Directiva, dimisión». Apenas se oyó entre la música y la algarabía. No hacía falta, pues pocos minutos antes, tras el gol de Adrián que ponía el 3-2 en el marcador, la misma zona había iniciado el mismo grito ante la pitada generalizada.

No fue la única protesta de ignorada por la gran mayoría. Antes de iniciarse el duelo, un grupúsculo de menos de 300 hinchas contrarios al consejo de administración quisieron mostrar su malestar con la dirección de la entidad y con la marcha del equipo. No pasó de una rabieta de veinte minutos sin trascendencia. Un estado de ánimo que no se trasladó al campo, en donde no hubo gran animación. Cierto. Pero tampoco un ambiente de crispación.

Ni el día, ni la hora, ni las condiciones meteorológicas ni el rival, ni la clasificación invitaban a que Riazor fuera otra cosa que lo que fue: un campo medio lleno al que la hinchada acude más por costumbre que por ilusión a cumplir con el ritual.

El Dépor regresaba a casa unos días después de haber hecho uno de los mejores, sino el mejor, partido de la temporada en el Metropolitano. Lo hacía consciente de que cualquier otro resultado que no fuera la victoria lo acercaría todavía más a la Segunda División. Y esa sensación de desasosiego fue la que reinó en Riazor, un campo que ayer casi se veía en Segunda y afrontaba los últimos coletazos en la máxima categoría del fútbol nacional.

Tímidos silbidos mientras se anunciaba la alineación, que esta vez no se cebaron con Albentosa ni con Lucas, y expectación por ver cómo el Dépor afrontaba tan trascendental compromiso. El rápido gol del coruñés, de penalti, hizo respirar un poco. Pero ver al equipo tan metido atrás provocó los primeros pitos.

La reacción de los jugadores en la segunda parte contagiaron a una afición que poco a poco se fue metiendo en el partido hasta celebrar la victoria con un suspiro de esperanza y fe.