Donato Gama da Silva: «Ya no hay amor a la camiseta»

Tiene casi la misma planta que cuando jugaba; da la impresión de que, si se lo propusiera, aún le haría un favor al centro del campo del Dépor


Tiene casi la misma planta que cuando jugaba; da la impresión de que, si se lo propusiera, aún le haría un favor al centro del campo del Dépor. Donato Gama da Silva (Río de Janeiro, 1962), el Donato más famoso de España, sigue siendo alguien muy importante en A Coruña. Tomamos algo en una cafetería de la ciudad (agua con gas y limón) donde inevitablemente le acaban pidiendo una foto.

-¿A qué se dedica ahora?

-Colaboro con una radio, una revista, algunas empresas, preparando un campus de fútbol... Hago cositas.

-No hace tanto que usted jugaba, pero ¿diría que ha cambiado mucho el profesional del fútbol?

-Ahora parece que todo jugador está en manos de las empresas. Está todo medio robotizado, es muy difícil llegar al jugador. A veces pienso que algunos jugadores están más preocupados por la imagen que por su rendimiento.

-Tuvo un breve paso por los banquillos.

-Sí, dos meses. Empezó todo bien, pero, al cabo de un mes, los directivos ya se querían meter en mi trabajo. No tengo paciencia para eso.

-Pues usted estuvo en el Atlético de Madrid, donde el presidente intervenía mucho en el equipo, o eso se decía.

-Por eso siempre destaco a Luis Aragonés como mi mejor entrenador. Le decía a Jesús Gil: «Presi, vete ya. Aquí mando yo, tu obligación es conseguir dinero para pagarnos». Cuando Luis se marchó, le dije: «Llévame contigo». Gil ejercía una presión tan grande que la gente no hablaba. Todos le tenían miedo. Hubiera podido seguir allí si no me preocupara de mis compañeros, pero se había creado una situación complicada. Hoy en día el fútbol está en manos de los representantes.

-¿Usted no los tenía?

-Tuve uno en el Vasco da Gama, pero para venir al Atlético me ficharon casi en el aeropuerto. Me pagaban 15 millones [de pesetas; 90.000 euros] y a otros que no jugaban les pagaban el triple. Yo creo que hoy ya no hay amor a la camiseta. A la primera de cambio, si no juegan, buscan otro equipo y ya está.

-¿Qué le pareció el cambio de club de Neymar?

-Yo no habría hecho lo que él. Si no lo ficha el Madrid, se ha equivocado. Se va a aburrir; el jugador necesita motivación.

-Usted ganó la liga en un club que no ganaba títulos...

-Yo salí de un club que era el tercero de España a otro que acababa de ascender. Pero estaban Mauro, Bebeto... Y vine con la idea de ganar algo. Decían que venía con 30 años ya y lesionado, pero nosotros luchamos por ganar la liga y el Atleti por evitar el descenso.

-Aquel penalti que no tiró...

-La gente dice que si Arsenio no me hubiera cambiado ahora el Dépor tendría dos ligas. Aquello era como el último tren.

-Pero no lo fue.

-Ganamos la Copa del Rey y en el 2000 fue la gloria. Cuando vine a España quería ganar la liga. Me enfadaba no poder ganarla con el Atlético. Y la gané con el Deportivo. En el Atlético, muchos aficionados me siguen queriendo. Gil, cuando me veía, me decía que el peor negocio que hizo fue dejarme marchar, que hasta su madre le había echado la bronca, ja, ja.

-¿Por qué se quedó en Galicia?

-Estuve aquí diez años jugando. Siempre pienso en mi familia, que está en mi vida en segundo lugar. Dios y mi familia. Mis hijas crecieron aquí y A Coruña es una ciudad muy acogedora. Hay más ambiente familiar. Me gusta la vida que tengo aquí de muchos colegas, muchos compañeros...

-¿Aprendió ya a hacer el caldo?

-Solo cocino en la barbacoa. Mi mujer no me deja ni que me acerque, pero la gastronomía es de lo mejor de Galicia. No me como las piedras porque me puedo romper los dientes. El marisco, la carne... Sitio mejor para comer no existe.

-¿Y cómo se vive siendo un ídolo? Porque durante algún tiempo, usted lo fue. Su foto está en muchos sitios aún.

-Ya, la famosa foto... Practicamos aquel córner muchas veces al acabar los entrenamientos. Yo pensaba: «Si me viniera en el partido un balón así...». Y a los pocos minutos, vino. Había días que iba a los sitios y algunas personas se ponían de rodillas. Eso no me gustaba, porque siempre fui muy tímido. Pero sí, este cariño es muy bonito.

-Defínase en pocas palabras.

-La humildad es fundamental. Y el respeto. Soy una persona de fe, que cree mucho en Dios. Y en mi familia.

-¿Cuál es la mujer más atractiva que ha conocido?

-Después de mi mujer, Sharon Stone. En Instinto Básico.

-¿Cuál es su sueño?

-Mi sueño era ser jugador de fútbol. Ahora pienso más en mi familia. Me gustaría que mis hijas volvieran al camino de Dios, porque se han alejado un poco.

-Una canción.

-Cualquiera de Michael Jackson.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Dios es lo más importante.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
15 votos
Tags
Comentarios

Donato Gama da Silva: «Ya no hay amor a la camiseta»