El respeto del vestuario

Dani Cancela

TORRE DE MARATHÓN

06 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Haber sido un futbolista de tanto nombre no te convierte en buen entrenador, pero sí tienes a priori el respeto del vestuario. Luego, lo puedes perder, pero de entrada no te lo tienes que ganar. A mí si mañana me entrenase Ronaldo, el primer día lo escucharía con los ojos muy abiertos. Al quinto, a lo peor, estoy pensando: «No tiene ni idea». Porque al final los futbolistas quizá no sabemos transmitirlo, pero sí que entendemos de fútbol y nos damos cuenta de si un entrenador conoce o no. Entiendo que Seedorf lo primero que va a tener es el respeto, y ojalá no lo pierda.

Shenzhen es una ciudad que está muy cerca de Hong Kong, y el Shenzhen, donde Seedorf entrenó, es un equipo complicado, que en los últimos años tenía como meta ascender y se gastó mucho dinero, pero no tuvo tan buen equipo como otros. En China los jugadores locales ganan mucho dinero, porque hay pocos y es muy costoso contratarlos. Es muy difícil que los dejen marchar, y, si lo hacen, será por mucho dinero. Por eso, hay equipos de Segunda que son mucho mejores que los de Superliga y tienen el mismo dinero o más. El año que estuvo Seedorf en Shenzhen, subió el Tianjin Quanjian, con Luxemburgo de entrenador y Luis Fabiano de delantero. Ganó la Liga, subió y, al año siguiente, quedó tercero de la Superliga. El Guangzou, el equipo de Scolari, estaba en Segunda, ascendió y ganó la Liga y, a continuación, la Champions.

Seedorf trabajó en Segunda, es cierto, pero si hubiese ascendido, estaría entre los seis primeros de Primera. Llegó a mitad de temporada, estuvo hasta el final, no subió, no le renovaron y contrataron a Eriksson. Este tuvo un equipo mucho mejor, pero a mitad de año también lo echaron. Los jugadores locales no son tan profesionales ni están tan preparados como un futbolista medio de Segunda o de Segunda B en España. Hablo desde el punto de vista táctico, por lo que el trabajo de un entrenador está muy limitado. Depende mucho del rendimiento de los extranjeros y de su capacidad de unir lo más posible al vestuario.