Otro candidato a la resurrección

Xurxo Fernández Fernández
x. fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

MANUEL BRUQUE

Las bajas en la zaga condicionan a un Levante tan deprimido como el Dépor

27 ene 2018 . Actualizado a las 11:46 h.

En febrero de 1958, una aparición mandó a la pastorcilla Bernardette beber del agua turbia de la gruta Massabielle. Desde entonces, la fuente de Lourdes es lugar de peregrinación para creyentes aquejados de cualquier dolencia. A los equipos de fútbol, sin embargo, no les hace falta cruzar los Pirineos en busca de sanación. Han encontrado una especie de balneario a orillas del Atlántico donde superar sus cuitas. Hace ya varias campañas que nada hay que no parezca posible solucionarse en Riazor. Y si hace falta, es el Dépor el que se desplaza a domicilio para ayudar a salir de baches como el que sufría -y en el que ha vuelto a caer, no hay bienestar eterno- el Real Madrid.

El próximo enfermo en la lista es el Levante. Conjunto en caída libre, mermado por las bajas y víctima de una fenomenal depresión que alcanza ya a su vestuario, como demostraron las recientes palabras de su capitán. «Que cada uno se mire lo suyo», reclamó Morales después de caer en Copa ante el Espanyol. «Si sales al campo a pasearte primero te ganan, tu gente te silba y es lo que te mereces», redondeó.

El ambiente no es el mejor en la entidad granota, donde Muñiz debe hacer frente además a las muchas ausencias que concentra la zaga. Chema es el único central disponible entre los tres que han venido jugando con asiduidad, y tampoco atraviesa su mejor momento, como demostró la suplencia del pasado fin de semana frente al Villarreal. Entonces, el defensa llegaba tocado físicamente, pero la lesión está ya superada y hoy formará junto al uruguayo Cabaco, a quien el entrenador del Levante recurre ante la sanción de Postigo y la cláusula del miedo que afecta a Róber. El lateral zurdo Toño ya había perdido la titularidad en beneficio de Luna, pero ni siquiera podrá estar en el banquillo de Riazor debido a una rotura muscular.

Bajo palos, el meta suplente será Koke, descartado a principio de curso y cedido al Alcorcón, y recuperado ahora tras la lesión de Raúl Fernández, cuya baja de largo plazo cubrirá en el futuro el celtista Iván Villar. Por delante, los problemas están más en las cifras que en los nombres. El Levante es el equipo que menos dispara a puerta en Primera y el segundo que menos anota. Lleva ocho partidos sin conocer la victoria y solo ha marcado dos goles durante toda esa racha; el primero, en propia puerta de Laporte, y el último, la semana pasada, desde el punto de penalti y ya en el descuento de su derrota frente al Villarreal.

Lo hizo, eso sí, Roger, el artillero que acaba de recuperar Muñiz tras seis meses de ausencia por un cruzado roto. A él se aferra este conjunto de transiciones rápidas y desborde en banda. A Roger y a los milagros que se acumulan en Riazor.