El cáncer de la defensa


El Deportivo arrastra un problema en la defensa. Un agujero que va más allá de sus cuatro jugadores de atrás, un cáncer que nace de su escasa capacidad para organizarse cuando no tiene la pelota. Hereda el nuevo entrenador un equipo descosido en el que ni el cambio de ciclo consiguió aguijonear el orgullo y la intensidad de jugadores como Sidnei, con una parsimonia alarmante en pleno partido. Pero hay más futbolistas irresponsables o desdibujados. Juanfran, Tyton... Con una alta cuota de culpa en esta crisis inicial del Dépor.

Con un par de entrenamientos y medio, Cristóbal no estaba ayer para hacer milagros. Menos aún cuando el partido comienza con un festival de errores y una expulsión absurda. Dura bienvenida a un técnico recién llegado. Con 0-2 y un jugador menos, hubo una tímida reacción, pero la remontada era utópica. Ni sirvió el encuentro para hacer pruebas ni cabe sacar demasiadas conclusiones de la derrota. Una idea sigue clara. El Dépor necesita reconstruir su defensa.

No conviene que el pánico se apodere del entorno. La Copa, que tantas alegrías dio al deportivismo, parece esta vez una quimera. Pero con el equipo en puestos de permanencia en la Liga, Cristóbal merece margen para trabajar tranquilo. Porque el milagro de una reacción inmediata suele terminar diluyéndose como un azucarillo.

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