El macedonio, uno de los fichajes más llamativos del verano, comanda el ataque del próximo rival del Dépor
24 ago 2017 . Actualizado a las 17:15 h.Recién iniciada la segunda parte, con el Navalcarnero ya por delante, Luariz puso el centro y Dani Ponce solo llegó a prolongar un balón que nadie cazó. El estreno del Cerceda en Segunda B, el pasado sábado, concluyó en derrota. No tuvo más ocasiones claras el atacante de Torrejón, reclutado por el conjunto de Tito Ramallo tras la desbandada de futbolistas que precedió al ascenso administrativo a la categoría de bronce. Ponce llegó a Galicia desde Malta, donde engrosaba la plantilla del Tarxien Rainbows; antes todavía, repartió su carrera entre equipos madrileños, manchegos y húngaros. En el 2014, el Alcorcón lo cedió unos meses al Újpest. Su segundo y último partido con la escuadra de Budapest, un duelo con el Videoton, coincidió con el debut de un joven macedonio de 19 años recién cumplidos que había llegado desde Suecia.
«Tenía un golpeo espectacular». De eso se acuerda bien el jugador del Cerceda, impresionado por «la potencia y la precisión de disparo» de quien se perfila como estrella granota en el curso actual. No pasaron demasiado tiempo juntos; apenas el suficiente para que Ponce apreciara en Enis Bardhi «mucho potencial». Fuera del campo le pareció «un crac», y sobre el césped «destacaría sus amagos, sus cambios de velocidad, su capacidad para girar y buscar portería». Recuento de virtudes del mediapunta del Levante llamado a complicarle la vida este fin de semana a los de Mel.
Costó millón y medio
Pese a tanta buena referencia, al excompañero del macedonio le extrañó «un poco» verlo llegar a un equipo de Primera. Vista, sin embargo, la progresión más reciente de Bardhi, lo raro fue que el club valenciano solo tuviera que pagar millón y medio para hacerse con él. A Hungría llegaron de hecho ofertas superiores procedentes de Alemania, pero el futbolista estaba obsesionado con jugar en la Liga española y encontró la oportunidad en el Ciutat de Valencia. «No ha sido fácil venir aquí -reconoció en su presentación-, pero el Levante no ha dejado de luchar por mí».
Los granotas le hicieron contrato hasta el 2020 y le pusieron 25 millones de cláusula de rescisión para disuadir pretendientes de uno de los más destacados del último europeo sub-21, en el que su selección quedó última en el grupo de España. El nivel de Bardhi (fijo ya con la absoluta) estuvo muy por encima del de sus compañeros. En el torneo de Polonia hizo dos tantos, uno de penalti y otro de libre directo, su especialidad. Así le marcó también al Villarreal en su cita de preparación, previa a la que supuso el victorioso debut liguero del equipo de Muñiz y de su estrella.
El macedonio, con molestias físicas, no disputó el encuentro completo, pero dejó detalles de su calidad e implicación. No solo se esperan de él goles -catorce logró en su última campaña en Hungría- sino también movilidad y último pase. Le ayudará un buen manejo de ambas piernas y una notable capacidad de sacrificio. No se desconecta del juego y acostumbra a abarcar mucho terreno, tanto cayendo a los costados como acudiendo a la medular (en su selección actúa en el doble pivote). A la espalda lleva el 10, el dorsal a seguir el sábado cuando el Dépor salga a jugar.