Cinco partidos de sanción al delantero del Real Madrid tras su empujón a De Burgos en el Camp Nou
16 ago 2017 . Actualizado a las 00:29 h.Si antes había despreciado cualquier riesgo para presumir de abdominales en el Camp Nou, por qué no iba a darle después un empujón al colegiado si no estaba conforme con su actuación. Cristiano dejó este domingo nuevas muestras de lo buen jugador de fútbol y lo mal deportista que es. Como premio a su primera condición, el golazo con el que el Real Madrid rompió un partido equilibrado de forma vergonzosa por el Barça, en otra inefable artimaña contraria al reglamento. Como castigo a la segunda, el portugués se queda sin visita a Riazor. Ni vuelta de la Supercopa, ni duelos ligueros contra el Valencia, el Levante y la Real Sociedad. El club blanco apelará, pero es muy improbable que cualquier rebaja permita al luso disputar el choque inaugural de la temporada en el campeonato de la regularidad.
Zinedine Zidane precisará de un sustituto en A Coruña para el que ha sido su futbolista más importante; condición puesta en duda por la irrupción de varios jugadores de enorme talento y la concepción coral que el francés ha impuesto en el plantel. Tampoco tiene que ir muy lejos para encontrar precedentes. A finales del curso pasado, Cristiano se quedó en casa mientras sus compañeros le endosaban seis al Dépor, también dirigido por Mel. El Madrid, plagado de suplentes habituales, desarboló a los de casa con dos dianas antes del cuarto de hora en un duelo en el que James y sobre todo Isco dieron prueba de su altísimo nivel.
El acta y la sanción
El malagueño, a quien no ha abandonado su estado de gracia, apunta a principal amenaza el próximo domingo, a las 22.15 horas, cuando los blanquiazules salten al césped para su debut oficial. Faltará seguro Cristiano en el conjunto rival. El motivo está en el acta redactada por De Burgos Bengoetxea tras el choque del Camp Nou. «Una vez mostrada la tarjeta roja, dicho jugador me empujó levemente en señal de disconformidad», recoge el documento oficial. El desprecio le ha salido por cuatro partidos al portugués, considerado culpable de «una infracción del artículo 96 del Código Disciplinario, que tipifica literal y expresamente, entre otros hechos, la acción de empujar al árbitro de manera levemente violenta». El Comité de Competición sostiene que «dicha acción resulta merecedora de la sanción mínima de suspensión por cuatro partidos prevista en el propio precepto».
Al castigo hay que añadirle el propio de la doble amarilla vista por el atacante luso. Primero por quitarse la camiseta al celebrar su tanto y después por lo que parece un error arbitral: las imágenes desvelan que no hubo penalti de Umtiti, pero tampoco engaño de Cristiano, desplazado en la carga por el central francés.
Tras ver la roja, el futbolista blanco protestó de forma airada y llegó a empujar a De Burgos, en un acto sorprendente por impropio de un deportista que el Madrid trató de justificar calificándolo de «puramente instintivo». No le ha parecido así a Competición, que habla de «injustificada y desproporcionada reacción» y deja al 7 sin Riazor.