Federico Valverde: «Para mí, cada partido es el último»

Mel le pide que busque la espalda de la zaga rival, que siga el ejemplo de Celso Borges


A Federico Valverde (Montevideo, 1998) lo idolatran en Uruguay, lo miman en el Real Madrid, y van a quererlo en el Dépor. Cumplió hace una semana. Pocos. Se nota en la timidez que lucha por dominar mientras fija la vista en las chanclas y se pone serio para responder si aún es su madre quien lo lleva a los entrenamientos. «No, no. Tengo 19; ya puedo manejar».

-Ifrán contaba que en el Peñarol se cansó de verla, obligada a asistir a sus entrenamientos, y se ofreció a hacer de chófer. Ahí empezó a acercarse al Dépor.

-Sí, en esos viajes me habló del Deportivo: un equipo grande en una ciudad bonita, que siempre está luchando por algo. Cuando me ofrecieron venir le consulté y me aconsejó. Me dijo que es un equipo familiar, que te acoge bien, y que la ciudad me iba a gustar. También me habló de la comida. Y aquí estoy, tratando de aprovecharlo todo.

-También coincidió con otro Diego, Forlán. Lo considera la gran esperanza del fútbol uruguayo.

-Forlán fue, es y será siempre mi ídolo. Escuchar algo así viniendo de él es increíble. Yo lo veía por la tele en Sudáfrica, y se mandó tremendo Mundial. Jugar con él fue hacer realidad un sueño. Es realmente bonito que alguien que haya ganado lo que Forlán ha ganado hable bien de uno. Pero yo hoy por hoy no soy nadie.

-¿Cómo lleva tanta expectativa?

-Repito: hoy por hoy no soy nadie. Mis compañeros me ayudan mucho en esos temas y tengo también a mis padres muy pendientes. Yo me dejo aconsejar.

-Se va a perder el primer partido de Liga. Contra su Madrid.

-Me enteré de la noticia en el vestuario y mis compañeros estuvieron burlándose. Me sentí mal, pero así son las reglas. Igualmente estaré apoyando al equipo.

-Evita un problema de conciencia.

-Vengo del Real, pero soy futbolista, quiero jugar siempre.

-Allí también esperan que les dé mucho en el futuro.

-Les agradezco su confianza, el darme la posibilidad de jugar en un grande en Primera, pero aún soy joven y en esto no soy nadie. Me queda mucho que crecer.

-¿Qué mensaje le dieron antes de mandarlo para A Coruña?

-Que esperan que en cada partido que juegue aquí deje lo que ellos me vieron cuando me ficharon, que aproveche esta oportunidad, que no cualquiera puede jugar en Primera.

-Y Mel ¿Qué mensaje le da?

-El míster me pide que toque el balón y trate de encontrar constantemente espacios para entrar en juego. También que busque las espaldas de los defensas rivales. Ahí me puso el ejemplo de Celso, que lo hace espectacular. Trato de fijarme mucho en él.

-¿Se siente más cómodo de enganche o dentro de un trivote?

-Actuando por delante voy a estar más tiempo de espaldas al juego, por eso me piden que busque espacios. Con línea de tres puedo tener el campo de frente y participar en la creación de juego que creo que es lo mejor de mí.

-La plaza en la medular es la más cara del equipo. Quizá le toque esperar turno.

-Aquí la competencia es muy sana y para mí encontrar jugadores de tanta calidad en mi posición es un aprendizaje. El míster me pide que los mire mucho y de cada uno puedo sacar algo. Si me toca estar en el banco, igual seguiré dando lo mejor de mí en cada entrenamiento para tener la oportunidad.

-Por su estilo, participa constantemente en el juego, tiene que estar muy enchufado ¿Qué pasa por su cabeza en el campo?

-Divertirme. Por más responsabilidad que haya. Para mí cada partido es el último y quiero disfrutarlo. Si entras nervioso o asustado eso va a jugar en tu contra. Obvio que siempre hay cierto nerviosismo, sea el partido que sea, pero es muy importante tener la cabeza en calma.

-Sin balón es otra cosa. Ifrán y Forlán mencionaron su timidez.

-Es que les tenía respeto. No quería molestarlos, por las dudas. ¡Diego Forlán! No sé... El mejor del Mundial; no quería tocar su espacio. Al final se acercaron ellos.

-Y con los hinchas igual. Aunque en eso ha cambiado bastante.

-Sí. Me costaba mucho. Esperaba a que saliera algún ídolo para que lo pararan a él y me iba por otro lado. Hoy me digo: «Mira lo que me perdí, niños pidiendo tu autógrafo, eso no cansa». ¡Si hace nada yo era un niño que se moría porque le firmaran algo!

«Hablé con mis padres y les pedí que se tomaran un descanso de por vida, que se dedicasen a guiarme»

Le llueven halagos, de esos que se suben a la cabeza de cualquiera. Pero a Fede le sujetan bien los pies al suelo: «Ahí tengo a mi familia ayudándome a gestionar esto que nunca es fácil para un joven de 19 años».

-¿Cómo se enganchó al fútbol?

-De chiquito arrancas jugando para divertirte. Hoy sigues haciéndolo, pero la responsabilidad ha crecido. Me crie en un barrio en el que al fútbol se juega en la calle, aunque luego tengas que ir a entrenar. A la vuelta del colegio nos juntábamos para jugar, esos eran los momentos más bonitos para mí.

-¿Ser profesional de esto fue siempre su única opción?

-No quiero mentir. Te voy a decir que el estudio es importante, aunque siempre mi cabeza estuvo en el fútbol. De niño, como me gustan los animales, tenía también la ilusión de ser veterinario.

-Cuentan que no fueron unos comienzos fáciles.

-De niño me tocó sufrir económicamente y eso solo hace que valore más el sacrificio que tuvieron que hacer mi madre y mi padre para permitirme entrenar. Un día hable con ellos y les pedí que se tomaran su descanso de por vida, que dejaran de trabajar, y se dedicasen a guiarme, que disfrutasen más en familia.

-¿Cuándo se dieron cuenta de que valía, que iba a vivir de esto?

-Mi padre jugó al fútbol, tiene experiencia y desde pequeño me dijo que me veía con buenas cualidades para este deporte. Me dijo que me esforzase, que ellos iban a apoyarme.

-¿Qué le vio?

-Me vio buen pase, que era bueno creando. Él fue el primero en decirme que con eso no bastaba, que además había que esforzarse y correr. Que necesitaba tener actitud. Hay que correr, pero no solo por uno, también por los compañeros, porque sabes que ellos están corriendo por ti.

-Le caló el mensaje. Abarca un montón de campo.

-Sí. A veces estoy muy cansado, pero pienso «tengo que seguir corriendo». Ahí dentro somos hermanos, tenemos que defendernos el uno al otro.

-¿Se ve jugando el Mundial?

-Despacio. Soy joven. Si tuviera la oportunidad sería una emoción tremenda, pero esto recién arranca.

-De Uruguay resiste el tópico de la garra, como aquel de la furia española. Usted es de los que abanderan algo más que eso.

-Uruguay tiene una actitud distinta. Cada jugador se sacrifica por el país. Somos un país tan chiquito con tantos jugadores... Todos con esa garra. Yo tengo el potencial de desarrollar un juego más técnico, pero me queda mucho por mejorar también ahí.

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