El uruguayo Fede Valverde trae pegada al Dépor

Técnicos fundamentales en la trayectoria del nuevo jugador del Deportivo destacan el sensacional golpeo de balón de Federico Valverde, tanto al disparar a puerta como al buscar al compañero

Los jugadores de la selección uruguaya sub-20 festejan con Fede Valverde su gol en cuartos de final del Mundial de la categoría.
Los jugadores de la selección uruguaya sub-20 festejan con Fede Valverde su gol en cuartos de final del Mundial de la categoría.

a coruña / la voz

«Se la pasa pegándole a la pelota. No para. Al arco, a la pared; constante. Manda al compañero que se aleje y le pega a la pelota. Y le pega, y le pega, y le pega. Eso lo define». Fabian Coito fue el último técnico en darle una orden a Federico Valverde. Llegaron juntos a semifinales del último Mundial sub-20, en el que Venezuela les privó en la tanda de penaltis de luchar por el título, e Italia les arrebató la tercera plaza también desde los once metros. Tras ese partido por la honra, el seleccionador de las inferiores uruguayas se despidió de su pupilo, elegido como segundo mejor jugador del campeonato. Lo había notado cambiado. «Me sorprendió gratamente; más que colmó las expectativas. Ha crecido como persona: sobrio, ubicado, profesional. Y en Europa ha ocupado además una posición en la que aquí no jugaba por una cuestión de estilo», subrayaba ayer el míster al otro lado de la línea.

Por teléfono proseguía su razonamiento acerca del nuevo rol del segundo fichaje estival del Dépor, tras la incorporación de Guilherme: «Aquí el volante central tiene características más guerreras, de lucha y recuperación y por eso él jugaba más adelante. Pero ya en los amistosos previos al Mundial hablamos y me destacó las cualidades en las que se había fijado para mejorar, en referentes como Kroos, Asensio o Módric. A los que ya conocíamos, su pegada y su potencia, le ha sumado una gran capacidad para cortar la progresión del rival, para defender en situaciones de uno contra uno. Y no solo roba, sino que por su calidad nos permite iniciar de inmediato el ataque».

«Forlán me dijo: "La pegada de Fede no la adquirí yo hasta que llegué a Europa. En él viene incorporada"»

Todo queda a la sombra de la gran virtud de Fede, por quien también pujaron Espanyol y Betis. En opinión de Coito, una característica de serie: «La potencia, el desborde, la recuperación... las ha ido incorporando con su desarrollo y la mejor comprensión del juego, pero lo otro, lo de la pegada, no. Muchas veces los entrenadores nos adjudicamos cosas que en realidad son parte del talento innato del futbolista, o del trabajo del papá y la mamá. Y Federico tiene una pegada de altísimo nivel». No es el único que reparó en ella. El seleccionador sub-20 uruguayo tuvo una conversación al respecto con un referente del fútbol patrio. «Un día hablaba con Diego Forlán, compañero suyo en Peñarol, y me decía: “la pegada de Federico no la adquirí yo hasta que llegué a Europa y me di cuenta de que si no golpeaba así no iba a estar al nivel. Bueno, pues en él ya viene incorporada”», desvela el técnico.

Un deportivista en el camino

En el club de Montevideo, Valverde no solo coincidió con el ídolo colchonero, sino que inició un idilio inconsciente con el Dépor. Fue a través de su entrenador en el combinado sub-17 aurinegro. «Mi padre es de Malpica y mi madre de Ponteceso, yo soy hincha desde siempre del Deportivo de La Coruña». Así se presenta Ramiro Martínez, feliz de que su antiguo pupilo llegue a Riazor para vestir de blanquiazul. «A Peñarol vino con 11 años. Era un chico excelente; humilde, serio, trabajador... Y con un talento que lo distinguió enseguida sobre el resto». Sí, ese: «Su forma de golpear y su visión de juego».

Martínez, con quien Fede Valverde fue campeón de la categoría, detalla que el centrocampista «tiene esa sensibilidad especial que la naturaleza pone en algunos y en otros no. Le pega cómo y cuando quiere».

«Tiene la sensibilidad especial que la naturaleza pone en algunos. Le pega cómo y cuando quiere»

Otras cosas tuvo que trabajarlas más. «Le costaba regresar, al principio había que convencerlo de que tenía que trabajar también atrás porque si no, no sería nada en Europa. Ya estaba clarísimo que acabaría jugando allí», recuerda el entrenador, antes de referirse a otra faceta del futbolista: «Es introvertido, de una timidez y humildad que lo hace querible». Algo en lo que coincide Coito, aunque aclara que «cuando uno rompe esa primera barrera encuentra a un jugador de grandes valores, al que le gusta hablar de fútbol. Normalmente trata de pasar desapercibido y de no llamar la atención, pero su conversación es muy interesante».

El reto del jovencísimo centrocampista (hasta dentro de un mes no cumplirá 19 años) consistirá en incrustarse en la zona más poblada del plantel coruñés. Para el doble pivote, y a la espera de salidas, Pepe Mel cuenta también con Borges, Guilherme, Mosquera, Juan Domínguez y Bergantiños. Hacerse con la plaza va a requerir algo más que pegada.

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X. Fernández

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Lo último en llegar de Uruguay fue gente hambrienta. A Ifrán y a Jonathan los trajo al Deportivo la necesidad compartida de gol. Uno buscaba relanzar su carrera en Europa; el otro, empezarla con buen pie. El club, ávido de delanteros, confió en la fórmula del Rifle, pero el resultado no tuvo nada que ver. Diego abandonó el club con cuatro tantos en media campaña (todos dieron, eso sí, puntos que arrimaron el ascenso) y el Cabecita se largó por estrenar. Visto el resultado, el Dépor ha decidido cambiar de plaza al apostar. Esta vez se ha traído un refuerzo para la zona media, con gol, pero desde atrás.

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