Andone, el líder que viene

El Dépor acabó la temporada agarrado a un goleador a rachas, pero infatigable en el esfuerzo


a coruña / la voz

Hay quien porta el brazalete con la C pintada sobre la bandera gallega, y quien en la última jornada recoge el balón, se lo echa a la carrera junto a un adversario desde el centro del campo y marca en el mano a mano con el portero. El Deportivo arrancó en septiembre mientras extrañaba a Lucas y se lamentó al final del año por el adiós de Babel, pero terminó la Liga prendado de Andone, el estandarte que enarboló para sellar la tercera permanencia consecutiva.

Los 38 partidos que el rumano disputó esta temporada (37 de Liga, solo se perdió la visita del Barça por sanción) retrataron a un jugador en crecimiento, pero capaz de asumir responsabilidades con solo 24 años. Comenzó discutido y repleto de prisas por demostrar las razones de los 4 millones de euros que costó; se fraguó un estilo tosco y poco brillante con el balón, pero pleno de lucha, constancia y rebeldía, condiciones que no sobraban en la plantilla; y acabó como el más seguro del Dépor gracias a un esprint final en el que marcó cuatro goles en las cinco últimas jornadas.

Nadie como él en la plantilla entiende el sufrimiento del equipo coruñés durante esta temporada, la primera que disputaba al completo en la máxima categoría. El dato no le impidió destacarse como el que más jugó, pues tanto Garitano como Mel acabaron rendidos a sus cualidades, agarrados a la brega de un jugador infatigable. Rematador de un toque, feliz sabueso olfateador de balones sueltos y centros al área, más cómodo en las cercanías de la portería contraria que a la hora de recorrer largas distancias con el balón en el pie, el Deportivo tardó en comprenderle y él en adaptarse a las exigencias del club. Porque hubo un momento de la temporada en que únicamente con las sensaciones y el esfuerzo no llegaban para acercarse hacia la permanencia.

Infatigable

Jugador de carácter, locuaz y espontáneo, el delantero tiró a rachas del carro deportivista. Once jornadas de desierto, en el que nada más que se pudo alabar su infatigable trabajo sobre el césped, precedieron un final del 2016 con seis goles consecutivos y el mejor momento de juego de su equipo. Camino de la decisiva recta final, todo se oscureció para Andone y sus compañeros, pues apenas marcó un gol al Las Palmas hasta que saludó la llegada de Pepe Mel con otro frente al Atlético.

Aún así, los doce goles con que acaba de terminar la Liga le llegaron para destacarse como el cuarto mejor goleador del Dépor desde Makaay, que es mucho decir. El letal holandés alzó la Bota de Oro de la temporada 2002-03 al máximo goleador europeo después de 29 tantos. Solo Lucas (17) la pasada, Riki (13) en la 2012-13 y Pandiani (13) en la 2003-04 superaron los doce que acaba de conseguir el internacional rumano. Son cifras y carácter sobre los que apoyar el nuevo proyecto. El primer líder para el nuevo equipo de Mel.

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