La caída de tensión del Dépor

El equipo coruñés, que llegó a diciembre como el octavo que más faltas hacía, se destaca en la recta final de Liga como el quinto que menos comete

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a coruña / la voz

Es difícil dar con las razones. Quizá respondan al cansancio de la temporada, o a los nervios de los exámenes finales, pero cuando se acerca la penúltima jornada (jugará en Villarreal el domingo a las ocho de la tarde, televisado por beIN LaLiga) al Dépor parece que se le han fundido los plomos en plena lucha por asegurarse la permanencia. Más allá de los resultados, ¿cómo se comprueban los altibajos en la competitividad de un equipo? Bajo esta denominación habita su capacidad de ganar, así como el carácter propio de cada futbolista y el que todos juntos transmiten como colectivo, al igual que su energía y afán por superar al adversario. Quizá el mejor dato para medir esta competitividad sea el número de faltas que se cometen. Claro que hay matices, porque no existe una cifra satisfactoria (el Leganés, con 17,4, es al que más señalan, mientras al Madrid es al que menos, 11,1) y otra que no lo sea. Sin embargo, en un Dépor con tantos problemas para ganar solo el espíritu y la fuerza para rebelarse contra su destino, es decir, el afán por recuperar el balón (a veces en falta), permiten calibrar la tensión e intensidad con que ha jugado.

Y esta ha caído alarmantemente en dos momentos: ahora, desde que el Deportivo creyó asegurada la salvación tras vencer al Málaga en Riazor, y en aquellas siete primeras jornadas del 2017 que desembocaron en el despido de Garitano. En términos generales, la trayectoria blanquiazul en 36 partidos lo sitúan como el quinto equipo que menos faltas comete, 465, sin alcanzar las trece por partido. En el período inicial con Garitano, desde el arranque de temporada hasta que transcurridas 23 jornadas fue destituido, el Deportivo era el cuarto que menos faltas hacía, pero no siempre fue así. Al cierre del 2016, cuando protagonizó su mejor fútbol en diciembre, derrotó a la Real y al Osasuna, al tiempo que estuvo a punto de dar la campanada en el Bernabéu, sus futbolistas eran los octavos que más faltas infligían, pues superaban las 14 por partido. Además, su afán por jugar y dominar los partidos les llevaba incluso a convertirse en los terceros que más infracciones recibían.

Todo cambió radicalmente a la vuelta de las Navidades. En aquellas primeras siete jornadas del 2017 el Dépor se destacó como el que menos faltas cometía de toda la Liga, poco más de 11 por partido, y el tercero al que menos le hacían. Una llamativa bajada de plomos en su rendimiento que tuvo la conocida consecuencia de la destitución de Garitano. 

Con Mel

El fichaje de Mel revitalizó el alma del equipo, aunque con matices. Las cifras globales de sus trece partidos en el banquillo de Riazor indican que el Deportivo es el undécimo que más faltas comete, con algo más de doce por partido. El calendario no resultó cómodo, pero desde que debutó contra el Atlético, hasta que derrotó al Málaga se espabiló hasta revelarse como el noveno que más faltas hacía. Por el camino, los seis puntos sumados frente al Sporting y el Barça, fundamentales para este cierre de campeonato. Sin embargo, en las cuatro jornadas siguientes hasta el momento actual, desde que cayó frente a la Real en Anoeta con apenas un disparo a portería o cuando encajó seis goles del Madrid, empató en El Sadar o protagonizó la lamentable primera parte del pasado domingo, es el séptimo que menos comete. Toca volver a cambiar la dinámica.

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