¿Qué le pasa a Florin Andone?

Autor de dos goles desde principio de año, se destacaba hasta diciembre como el cuarto que más chutaba de la Liga, pero desde la llegada de Mel es el 44.º


a coruña / la voz

El Deportivo echa de menos a Andone, que sin irse ha desaparecido. Máximo goleador del equipo con ocho tantos, apenas queda rastro de su afán atacante... ni de sus disparos. El pasado sábado cuajó el tercer partido de sus ocho últimos sin chutar a portería. En todos bajo el común denominador de la suplencia: 18 minutos en el Pizjuán, 24 frente al Celta y toda la segunda parte de Leganés. Por carácter y determinación, no hay futbolista más parecido a Lucas Pérez en la plantilla que Andone. Dotado de ese irrefrenable espíritu que vuelve locos a los defensas contrarios, siempre con el cuchillo entre los dientes y al filo del fuera de juego, muchos quisieron compararle con el añorado goleador, sin reparar en que, pese a los 4 millones de euros que había costado su pase, procedía de Segunda División. No escatimó una sola gota de esfuerzo, mientras sí se le echaron en falta varios centímetros de acierto.

Nunca dejó de intentarlo. El delantero acabó diciembre como el cuarto rematador de la Liga (48 disparos, 54 % de acierto entre los tres palos) gracias a su olfato. Es cierto que le costó once jornadas abrir su particular cuenta goleadora, pero por cada balón que merodeaba el área allá aparecía el bullicioso rumano, todo ambición, para chutarlo. A menudo sin pensar, en otras ocasiones para rubricar sus mejores partidos en Primera, como cuando endosó dos tantos a la Real. El Dépor no arrancaba, pero las cifras de disparos de su delantero igualaban a las de Luis Suárez y solo las superaban artilleros contrastados como Cristiano, Messi y Rubén Castro. Es más, solo el portugués adelantaba al deportivista en chuts desde dentro del área.

Era su mejor momento y el del equipo, que enlazó dos victorias en casa (el referido contra los donostiarras y frente al Osasuna) y a punto estuvo de triunfar en el Bernabéu. «Nunca he dudado de mí -afirmaba en una entrevista a La Voz-. Se te pueden pasar por la cabeza cosas... En qué puedo mejorar, qué hago... Pero dudar de mí, no. Si he llegado de la nada. He jugado en la mierda del fútbol español. He llegado por mis propias fuerzas. Nunca me ha regalado nadie nada. He pasado de ser la última mierda de todo a jugar en Primera gracias a confiar en mí y a no dejar de trabajar. Siempre había alguien delante, pero yo me superé». 

Confianza

A la vuelta de las Navidades algo cambió. Sus cifras de disparos decayeron y por primera vez desde su debut de blanquiazul se quedó sin disparar. Sucedió en Leganés, la estación final de Garitano, después de que contra el Villarreal Andone se estrellase con el larguero y que marcase su penúltimo gol en Las Palmas. Ahora, en las ocho jornadas de Pepe Mel, el insistente delantero ha visto mermar su rendimiento. Marcó al Atlético de Madrid, pero sus nueve disparos lo relegan a la 44.ª posición entre los rematadores de la Liga (9 disparos, 50 % de acierto), muy lejos de cómo comenzó. En el Dépor, Çolak (10, 33 %) ya tira más que él, pero el entrenador no ha perdido la confianza en su delantero: en cuatro partidos lo alineó como única referencia atacante y en otro más junto a Joselu, mientras espera que Andone vuelva, que el pichichi del Dépor reclame su lugar.

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