Un gallego que baja, y otro que sube

El Deportivo y el Celta llegan en momentos contrapuestos en Liga a un derbi rebajado en urgencias


a coruña / la voz

Mel ha encontrado la estrella. Tres, donde nadie esperaría encontrarlas. En el banquillo, la nuca de este Deportivo que se desangraba entre infortunios hasta que cambió de timonel para virar el rumbo. El nuevo descubrió a Bergantiños, Fayçal y Joselu mientras recuperaba algo tan fundamental como los bríos y la fortuna. El azar jugó también un papel en este múltiple giro en el rol del trío de actores encasillados en el registro de secundarios (alguno, ni siquiera había pasado del cameo durante la actual campaña). Las bajas precipitaron el paso al frente de los dos gallegos, mientras que el marroquí no necesitó de ningún factor extra para abrirse paso. A Mosquera, felizmente repuesto del bajón que lo había convertido en tercer hombre para una zona sostenida a dúo, tampoco le vinieron mal las molestias de Guilherme. En la plaza del brasileño demostró que el fútbol superlativo que atesora -«Es uno de los mejores mediocentros del fútbol español», llegó a sostener Mel sin pestañear- no se había esfumado mientras firmaba su renovación de contrato. Tuvo oportunidades el coruñés mientras era Garitano quien impartía instrucciones (once partidos completos en las doce primeras jornadas), pero no fue hasta que cambió el entrenador cuando sintió «la confianza que antes no tenía».

Raúl Albentosa, poco sospechoso de tener ninguna cuenta pendiente con Gaizka, apuntaba ayer al empujón moral del relevo como argumento para el actual bienestar: «Lo que el míster nos dijo el día que llegó fue que no nos sintiéramos inferiores a nadie. Eso nos llegó».

Y desde entonces, no ha habido un conjunto superior al blanquiazul. Cuatro partidos consecutivos sin derrota en un tramo especialmente delicado del campeonato. Pocos han sido los que no han tropezado víctimas de la aglomeración de partidos de las últimas semanas. Solo el Sevilla acumula más citas (siete) sin morder el polvo. El Deportivo que salió de Butarque descabezado y a dos puntos del pozo (tenía pendiente el duelo con el Betis), no ha dejado de subir la escalera a partir de entonces. Tiene el descenso a ocho, y ha metido ya a otros dos equipos de por medio. Mientras, el vecino se ha obstinado en bajar peldaños.

Si el Dépor acumula cuatro citas sin caer, el Celta suma las mismas sin conseguir levantarse. Empató contra el Espanyol y el Sporting, fue goleado por el Barcelona y cayó por la mínima ante el Villarreal en Balaídos. Una serie de encuentros disputados con la cabeza (y la alineación) puesta en Europa. Desde que la competición continental entró en la fase eliminatoria, Berizzo no ha dejado de rotar, y los celestes, que tenían la séptima plaza a dos puntos en la jornada 23, la ven ahora a 9.

El colchón de unos y la tierra de nadie en la que habitan los otros rebajan mucho las urgencias del derbi, aunque si se trata de pesar el significado del choque, la balanza se inclina claramente hacia los de casa. Llegar con treinta puntos al parón que se abre el lunes no solo permitiría olvidar casi definitivamente el riesgo de desprendimiento; consolidaría además el nuevo proyecto, concebido desde la premura, y daría crédito y tiempo al técnico.

Tres estrellas nuevas

Si es cierto que a Mel le ha costado encontrar las horas necesarias para moldear el grupo a su antojo, menos ha tardado en convencer a discípulos y grada de su propuesta. Los resultados han servido de respaldo, pero la forma de obtenerlos no ha desentonado. El Dépor ha competido en citas en las que antes se plantaba amilanado, y, todavía más importante, ha sabido sobreponerse a los reveses del directo. Algo inédito este curso. Falló un penalti en Gijón y supo arreglarlo; y cuando el Barça le empató el partido no llegó la temida goleada visitante sino el acoso local con tres puntos de premio.

No se arredran ya los coruñeses, aparentemente convencidos de que realmente tienen el nivel que se les presuponía. La confianza de un plantel no se gana por ningún camino nuevo, el crédito lo dan los hechos y Mel ha ido cumpliendo. Lo último que dijo fue aquello de que las camisetas se las ponen y las quitan los jugadores; a juzgar por lo entrenado, Álex, Fayçal y Joselu se han desprendido del peto de suplentes a tiempo para el derbi. Tres estrellas nuevas para un equipo al alza. Salen del banquillo. Ahí se escondían, en la nuca, tatuadas.

Mel y sus ayudantes ya son socios del Deportivo

Pepe Mel y sus ayudantes cumplieron ayer con la costumbre de cuanto entrenador ha ocupado el banquillo deportivista y acudieron a la Oficina de Atención al Socio para sumarse a los abonados del conjunto blanquiazul. El cuerpo técnico (Roberto Ríos, David Gómez y José Gordillo acompañaron a Mel) aprovechó la sesión de trabajo en Riazor para acercarse a cumplir el trámite. gonzalo barral

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