La grada ya no aguanta

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Paco Rodríguez

Impecable durante el encuentro, la afición estalló al consumarse la derrota, con pitos y gritos de «fuera, fuera»

19 feb 2017 . Actualizado a las 17:26 h.

A 24 horas de recibir al Alavés, Garitano acudía a la sala de prensa de Abegondo armado con un dato presuntamente alentador. «De los 17 partidos que quedan, diez serán en casa». Si el de ayer sirve como termómetro, al Dépor le aguardan nueve citas bien calientes en Riazor. La derrota colmó la paciencia de una grada que ya no se muerde la lengua para demostrar su hartazgo tras meses de apoyo incondicional. No amainó el fervor ciego de la hinchada mientras el duelo estuvo vivo, a excepción de momentos puntuales en los que detectó cierta pasividad en los suyos, pero el último pitido del árbitro encontró de inmediato un eco multiplicador en cada rincón del estadio.

Entre los chiflidos del respetable se colaron además numerosos gritos de «fuera, fuera», ni siquiera acallados por quienes optaron por permanecer en el campo luciendo aplomo a falta de puntería. En la foto salieron los de casi siempre. Juanfran, Luisinho, Albentosa, Sidnei, Fayçal, Borges y Lux aguantaron a pie de césped los improperios mientras dirigían algún gesto de disculpa hacia el graderío.

Luego el reto estuvo en conseguir detener a alguno de camino a la caseta para dar también la cara frente a las televisiones con derechos. Fue necesario asegurar con Juanfran, que después repetiría junto a Luisinho en zona mixta. El lateral diestro excusó a sus compañeros argumentando bisoñez por parte de la mayoría: «Si esto fuera hace cinco años yo también me habría metido corriendo al vestuario». «Es normal que la afición pite. No le hemos dado ni una alegría en todo el 20017», concedía el futbolista madrileño, que se quedaba con el vaso medio lleno: «Durante el partido han estado con nosotros, que es lo importante». En esa idea redundó Luisinho, y hasta el míster, quien consideró «lógico que chillen y nos saquen los pañuelos».