Riazor entra en la incertidumbre

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

PACO RODRÍGUEZ

El nuevo parcheo de las cubiertas está previsto que comience mañana para que el Dépor reciba dentro de 15 días al Alavés, pero queda la duda de qué sucederá ante los siguientes temporales

05 feb 2017 . Actualizado a las 17:05 h.

Riazor amaneció ayer clausurado. Nadie podía entrar más que para labores de mantenimiento y seguridad. La explanada de delante del Palacio de los Deportes sigue sembrada de pequeños trozos plásticos y, al doblar la esquina, la estrechísima acera de la calle Manuel Murguía está acordonada. Justo entre la grada de Marathon y la de Preferencia, en la avenida de La Habana, se encuentra el agujero en la visera que se aprecia más grande desde la calle, el de la fotografía que ilustra esta información. Se cumplieron 48 horas desde el aplazamiento del Dépor-Betis, pero mientras el temporal remite, el estadio sigue en la encrucijada.

-¿Qué pasa si llega un nuevo temporal?

En las dos últimas ocasiones, las lluvias y el fuerte viento precedieron los partidos del Dépor, por lo que las medidas se tomaron con anterioridad. En abril, se trasladó a los abonados de la grada de Pabellón a otra zona del estadio. El pasado viernes, se decidió su aplazamiento. La decisión, en cualquier caso, compete al Ayuntamiento.

-¿De quién sería la responsabilidad en caso de un accidente?

Si bien la titularidad de la instalación es municipal, su gestión corresponde al Deportivo. En cualquier caso, si la última palabra sobre si se autoriza o no la disputa de un partido corresponde a los responsables del Concello, también estos deberían responder en caso de que ocurriese alguna desgracia.

-¿Cuándo empezarán los arreglos?

Los técnicos prevén examinar mañana la vetusta techumbre. No se limitarán a retirar las placas dañadas, sino que se volverá a tapar todo, es decir, que también las zonas donde el viento las haya arrancado. Esta vez el parcheo podría llevar toda la semana, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. El pronóstico del tiempo prevé una mejoría progresiva, con un pequeño paréntesis de lluvias para el martes, mientras se mantendrán rachas de viento con cierta fuerza hasta el miércoles.

-¿Cómo ha gestionado la Marea la crisis?

Lo cierto es que hasta el momento se ha revelado incapaz de solucionar el problema. Además de la controvertida rescisión del contrato a la empresa adjudicataria, se le achaca la falta de celeridad en los trámites para elaborar un nuevo proyecto. El propio gobierno municipal reconoce que las obras se retrasarán hasta el próximo año y no concluirán antes del 2019. La oposición y algunos expertos amplían este plazo como mínimo hasta el 2020.

-¿Y cómo lo hizo el anterior gobierno?

Aunque el gobierno de Negreira dejó enfilada la reforma, este proyecto tardó lo suyo y no vio la luz hasta que el deterioro de las cubiertas era demasiado evidente.

-¿Se ha quedado obsoleto el estadio de Riazor?

Tino Fernández subrayó el viernes que la de Riazor es «la peor cubierta del fútbol español». Su estado actual supone un freno a la hora de convertir el estadio en fuente de ingresos. Los planes de vender su nombre, o la perspectiva de convertirlo en centro de encuentro de los aficionados, al estilo de lo que sucede en los campos de la Liga inglesa, parecen hoy en día inviables.

 

Seis documentos posteriores a la adjudicación avalaban la obra de la cubierta

En el expediente de la reforma de la cubierta del estadio, descartada por la Marea en octubre, figuran hasta seis informes y documentos posteriores a la adjudicación y al cambio de gobierno que consideraban perfectamente viables las obras adjudicadas en el 2015. Según denuncia el Partido Popular, entre estos destaca el estudio elaborado el 22 de abril del 2016 por dos catedráticos de Estructuras de la Universidade da Coruña y un profesor de la Escuela de Arquitectura que refleja que las obras «son completamente viables desde un punto de vista técnico». También figuran: un acta de replanteo del 17 de junio del 2015, firmada por el promotor, la dirección facultativa y la adjudicataria en la que se recoge expresamente que la obra es viable; un escrito del 13 de enero del 2016 firmado por la dirección facultativa que dice que la obra es realizable; así como tres escritos, con fechas del 2 de febrero del 2016, el 4 de marzo del 2016 y el 12 de mayo del 2016, en los que el Ayuntamiento deniega sucesivamente la suspensión de las obras solicitada en cada uno de ellos por la empresa.

Para el grupo municipal del PP, que reveló estos escritos e informes, quedan claras «las mentiras de Xulio Ferreiro y la estafa al deportivismo para justificar el retraso en una obra que tenía que estar a punto de finalizar de haberse ejecutado el contrato adjudicado en el 2015».