La Voz / Redacción

Hubo fútbol, intensidad y rabia en la goleada del Deportivo sobre la Real Sociedad (5-1). Nadie como Florin Andone y su quinto gol para ejemplificarlo. Reventó las redes el rumano en su segundo gol, en la última de sus incontables carreras en un partido titánico del goleador, en estado de gracia tras su difícil inicio, líder del ataque pero también de la presión de un equipo que al fin sacó lo que su entrenador y su plantilla decían que tenían dentro y no eran capaces de plasmar. El Dépor fue un ciclón que se llevó por delante el despoblado centro del campo de la Real Sociedad, a la que goleó en el mejor partido de la temporada. Con dos goles de Andone y la calidad de Emre Çolak y Babel como faros, el equipo coruñés respondió de forma inmejorable a la presión de verse en descenso por primera vez en la temporada y, esta vez, no desperdició sus ventajas en el marcador como en las cuatro jornadas precedentes. El Dépor aspira ahora a que a tercera victoria de la Liga sea el punto de partida para ahuyentar fantasmas del pasado.

Asomado al abismo, golpeado por sus propios defectos pero también por el infortunio, las lesiones y hasta los árbitros, en situación de máxima necesidad tras las victorias del Sporting y del Granada, el Deportivo se sacudió el mejor partido de la temporada en un primer tiempo para la hemeroteca. Enrabietado, en la misma medida que necesitado, el Dépor hizo lo que el relato de Abegondo venía prometiendo: un equipo agresivo en la presión, competente con la pelota, bien replegado y solidario. Garitano se defendía en la derrota asegurando que en los entrenamientos se cocía un equipo que no se veía en los fines de semana. En situación de máxima exigencia y ante una Real Sociedad en un momento de forma excepcional, Riazor pudo al fin llevarse una alegría con los suyos. Y esa felicidad no fue producto de la casualidad: Garitano, con el ruido de sables de fondo si no sacaba nada positivo, apostó fuerte en la alineación, con Emre Çolak, Carles Gil, Ryan Babel y Florin Andone dispuestos a correr a la espalda de los centrales, vibrar entre líneas y percutir sin descanso. El resultado fue inmejorable.

La Real Sociedad fascinó a la Liga con su partido ante el Barcelona, cuando plasmaron para el gran público lo que venía haciendo de tapadillo. Eusebio Sacristán llegó con bajas en el centro del campo y se lanzó a por todas en Riazor: sin Rubén Pardo ni Zurutuza para acompañar a Illarramendi, juntó a Xabi Prieto, Canales, Oyarzabal y Vela alrededor de William Jose. Lejos de temblar, el Deportivo vio una oportunidad. Borges y Guilherme se bastaron para echar una mano atrás y tocar la pelota con la suficiente claridad y sin complicaciones, y ahí Babel y Çolak operaron como quisieron a espaldas del frágil centro del campo donostiarra. Ayudó que Andone atacó sin descanso la espalda de los rígidos Iñigo Martínez y Raúl Navas, empujando a la zaga rival con cada carrera. Nadie sospecharía que el rumano llegaba con serios problemas musculares, porque en 10 minutos disfrutó de dos claras ocasiones de gol; una la frustró Rulli, la otra Carlos Martínez, in extremis antes de que disparase el 10 del Dépor.

A los 12 minutos, el equipo coruñés recibía el premio a su buena puesta en escena. Sidnei controlaba en el punto de penalti el saque de esquina de Çolak y definía con la tranquilidad de un delantero. No tembló el brasileño con esa pachorra que a veces transmite y con su primer gol como blanquiazul serenó al equipo y a Riazor, que vibraba al fin con su equipo. Por quinto partido consecutivo, el Dépor se ponía por delante en el marcador. A pesar del gol de Sidnei, había perdonado dos ocasiones, y el derrotismo y la trayectoria en Liga hacían temerse lo peor a los deportivistas. Pero la Real dio tímidos motivos para inquietarse. Apenas una acción a balón parado que entre Iñigo Martínez y William José molestaron a Tyton, y la única arrancada de Vela con un punterazo sin éxito. Después de unos minutos de cierto titubeo en el ecuador del primer tiempo, el Dépor hizo llover fuego sobre el área de la Real. Le ayudó en esta ocasión la pizca de suerte que otras veces le fue esquiva. La enésima carrera de Andone a pase de Çolak pilló al rumano solo en el área, y su pase de la muerte no tenía rematador, pero aún así Iñigo Martínez reaccionó con exagero y empujó el balón a su portería.

El 2-0 a la media hora asentó al Dépor, que se lanzó a la yugular de la Real. El equipo donostiarra se vio asfixiado cuando los coruñeses afinaron su presión sobre la salida de la jugada rival, una suerte en la que se aplicaron todos los atacantes blanquiazules. Andone, indómito, tuvo otras dos arrancadas para ver puerta hasta que la encontró en el 43. Ryan Babel, brillante en cada pequeña intervención, percibió la subida de Juanfran y le puso un pase perfecto que dejó al lateral en situación de dar otra asistencia. Andone remató de primeras el 3-0, justo antes del descanso, que llevó el delirio a la grada. Se frotaban los ojos los 21.000 de Riazor porque su equipo al fin sacaba premio a su competitividad. Tras el descanso, el Dépor no levantó el pie del acelerador y Andone tuvo dos diáfanas situaciones de aumentar la goleada. No acertó y la Real vio una rendija para meterse en elpartido cuando Canales dejó de tacón un panorama despejado para Yuri, que la puso en la escuadra. El brillante 3-1 fue apenas una anécdota para la Real Sociedad, que no volvió a exigir más a Tyton, y no lo había hecho antes.

Sólo 6 minutos después, un riguroso penalti señalado sobre Albentosa en otro córner colgado por Çolak permitió a Babel aumentar la renta, aunque Rulli repeliese su disparo en primera instancia. El 4-1 alejó los fantasmas de una posible remontada por quinto partido consecutivo. Al contrario, Andone redondeó su brillante noche con una definición a la altura de su extenuante esfuerzo. Rabioso, puso el quinto gol del Dépor en la escuadra en su última carrera de la noche. El marcador era ya tan inapelable como la intensidad y la calidad que le puso el equipo coruñés al duelo. También, la pizca de suerte necesaria para reaccionar, la que le acompañó en el 2-0, quizás en el penalti, y sobre todo cuando William José remató a los dos postes en el mismo disparo. Garitano premió a Andone y a Çolak al ser sustituidos, Riazor aplaudió a los suyos y el Dépor por fin respiró con tranquilidad, en un triunfo tan contundente como brillante y merecido.

 Ficha técnica

5 Deportivo: Tyton; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Navarro; Guilherme (Mosquera, min.82), Borges; Carles Gil, Çolak (Fayçal Fajr, min.87), Babel; y Florin Andone (Joselu, min.80).

1 Real Sociedad: Rulli; Carlos Martínez, Raúl Navas, Iñigo Martínez, Yuri Berchiche; Xabi Prieto (Granero, min.64), Illarramendi, Canales (David Concha, min.77); Carlos Vela (Juanmi, min.64), Willian José y Oyarzabal.

Goles: 1-0, min.13: Sidnei. 2-0, min.29: Iñigo Martínez. 3-0, min.42: Florin Andone. 3-1, min.56: Yuri. 4-1, min.64: Babel. 5-1, min.77: Andone.

Árbitro: Munuera Montero, del colegio andaluz. Mostró amarilla a Iñigo Martínez (min.62), Granero (min.65), Yuri (min.66) y Juanmi (min.86), por parte de la Real Sociedad.

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El Deportivo se sacude la necesidad con una brillante goleada sobre la Real Sociedad