El misterio de la medular perdida

TORRE DE MARATHÓN

PEPE TORRES

Al Deportivo le falta claridad en la salida de balón y necesita recurrir con frecuencia al envío en largo

07 nov 2016 . Actualizado a las 21:37 h.

La escena debió gustar porque fue la más repetida en Los Cármenes. Tyton marca con el brazo, Borges se escora a la derecha del portero y la bola viaja a varios metros del suelo hacia la cabeza del tico, que echó la tarde peinándola. A fuerza de insistir en ello, el centrocampista del Deportivo se convirtió en el futbolista que más duelos aéreos disputó y ganó esta jornada en Primera (se llevó nueve de los catorce en los que se vio envuelto). Nada nuevo para el 22 blanquiazul, instalado en el segundo lugar de la Liga entre los habituales en la pugna por los envíos que caen del cielo. Le supera Camacho, pero el del Málaga tiene peor porcentaje de éxito.

Con tan buen rendimiento en esta suerte, el costarricense se ha vuelto imprescindible dentro de los planes de Garitano, que lo rescató del banquillo al que lo había enviado Guilherme en el arranque de temporada. Y es que por mucho que el técnico blanquiazul inste a los suyos a mover el cuero a ras de suelo, como desveló Juanfran la semana pasada, la aérea se ha convertido en la vía más segura para un equipo inexplicablemente perdido en las rutas hacia campo contrario.

Frente al Granada, el Dépor volvió a exhibir pobres cifras de éxito en el pase (65%), condicionado por un rival que reforzó la medular y presionó mucho a los centrocampistas visitantes. Saltarse esa primera línea defensiva de los andaluces requería varias virtudes de las que por el momento no gozan los coruñeses. Arribas, notable en tareas defensivas, suspendió en la búsqueda de compañeros, que además no eran los más propicios para cazar balones a la espalda de la zaga nazarí. Las galopadas de Sidnei tampoco fueron fértiles.

Sin alternativas -Çolak se hinchó a perder balones, víctima de un virus que le ataca cuando juega fuera de casa- se hace más evidente el bajón en zona creativa, donde el míster ha probado varias combinaciones sin dar con la tecla. Mosquera ha estado fino en los intangibles durante varios encuentros, ayudando a evitar que el adversario gozase de superioridades por la izquierda. Se ha desgastado persiguiendo a Parejo, o disimulando las carencias de Marlos ante las subidas de Cuenca. Pero con el cuero pegado a las botas no es el mismo de hace un año.

El bajón del coruñés en fase ofensiva (pasa menos y peor que el curso pasado) no ha disparado el protagonismo de su compañero. Los registros de pase de Borges también han mermado respecto a la 2015-2016, pero a cambio remata más y rinde mejor en los citados duelos aéreos. La alternativa, Guilherme, estuvo bien en Los Cármenes, pero todavía no ha demostrado ser la solución creativa. Bergantiños, el cuarto aspirante al doble pivote, sigue esperando turno.