Aprovechables restos de un naufragio

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

La dura derrota frente al Athletic dejó ciertos detalles esperanzadores de cara al futuro

13 sep 2016 . Actualizado a las 16:23 h.

El Dépor se ha ido evaporando a contracorriente, ahora que se acaba el verano. La construcción del equipo concluyó tan rápido que a dos semanas del cierre de mercado ya solo le quedaba probar a autodestruirse para mantener la tensión. Primero se esfumó Lucas y después comenzó a desdibujarse Mosquera, todavía pendiente de volver a ser aquel al que el Valencia tentó hace meses; la lesión de Sidnei fue el último golpe en la columna vertebral que sostuvo al conjunto coruñés en el difícil curso pasado. El brasileño, erigido en gran referente blanquiazul mediante una nueva bofetada al orgullo che, se perdió momentáneamente para la causa en la misma noche en la que Joselu dejó de ser esperanza para convertirse en lamento. Jornada aciaga, la tres, para Garitano, que se esforzó frente a la prensa por ponerle diques al monumental cabreo, evitando a toda costa mentar el nombre de Raúl García. En el futbolista navarro tomo cuerpo el disgusto del entrenador vasco, al que solo le quedó el consuelo de haber visto desde el área técnica «el mejor partido» en lo que va de curso. El único sin más botín que un par de inquilinos para la enfermería. Eso, y el trabajo de varios meritorios de los que habrá que tirar ahora, cuando los cimientos traquetean.

Irrupción de Marlos

Un chut al limbo

El último en asomar fue el punto exótico de la nueva plantilla. Protagonista de un culebrón en la sombra hasta consolidarse su fichaje, Marlos Moreno ha hecho más pretemporada a las órdenes de Pékerman (seleccionador de Colombia) que a las de Garitano. Al míster del Dépor no le hizo gracia perder al jugador cedido por el City durante el parón destinado a compromisos internacionales. Tiempo de aclimatación perdido que el campeón de la última Libertadores acusó el domingo en forma de anarquía, aunque sus 25 minutos le bastaron para demostrar efervescencia y ganas. Tocó en dieciséis ocasiones la pelota (una menos que Joselu antes de lesionarse), encaró repetidamente a Bóveda y De Marcos, y chutó una vez a puerta; o casi. Un resbalón traicionero le impidió rematar de buenas maneras una ocasión clamorosa.

Reaparición de Arribas

Repuesto de garantías

De los tres futbolistas que saltaron al césped desde el banquillo, el colombiano fue el único que lo hizo sin lesión mediante. Antes de que Garitano agotara el cupo de cambios ya habían entrado en juego Borja Valle y Arribas. Si el relevo en zona ofensiva obligó a recomponer la propuesta por completo (no tienen nada que ver las virtudes del berciano con las de Joselu), el parche en la zaga fue un más de lo mismo, y eso de por sí ya es una buena noticia. Se trataba de mitigar la pérdida del mejor hombre entre los blanquiazules y Arribas cumplió con nota. Fue el central que más balones recuperó (tres), no se complicó en el pase (94 % de acierto) y estuvo fino por alto. Con Sidnei en veremos, resulta indispensable rescatar la mejor versión del madrileño.

Redención de Luisinho

Centros al área con la zurda

Al ex del Sevilla le quedó el lado menos bueno para un diestro, desde donde tuvo que entenderse con Luisinho. Extraña pareja, huérfana de sus amigos: al madrileño le faltaba Navarro, y Sidnei ya no estaba para el luso. Pero el lateral iba lanzado y no acusó el cambio de socio. Completó una segunda parte fenomenal, anulando a Williams y consolidándose como el futbolista que más balones colgó en el área (uno más que Juanfran). Todos, a partir del minuto 30 de partido.

Paso al frente de Borges

Decisiones acertadas

El otro titular de nuevo cuño fue Borges; y la competencia espoleó al tico. Invirtió la jornada de descanso de Guilherme en tratar de hacerse imprescindible. Participó más en la creación, y lo hizo con acierto. Nadie mejoró su porcentaje de pase (90 %) de entre los deportivistas que disputaron todo el duelo. Tampoco hubo quien pisara más área sin llevar el carné de delantero o venciera en más duelos por arriba.