El salto que va del 7 al 10

Andone estuvo desconectado en el Villamarín, donde el Dépor cambió de punta pero no de discurso


a coruña / la voz

A Andone lo mandaron al baile con el traje de Lucas y no hubo manera. Las medidas del 7 poco tienen que ver con las del 10, que se pasó la noche sufriendo. Le quedaba estrecho arriba, donde se volvió inalcanzable para los pasadores, incrustado en soledad entre Mandi y Pezzella; y anchísimo en zona media, a la que cayó demasiadas veces para conseguir entrar en juego. La disposición táctica y el desarrollo del encuentro embutieron al rumano en ese cuello de botella en el que su predecesor se movía feliz, pero que acabó asfixiando al nuevo.

Radio de acción

Demasiado lejos del área. Contra el Eibar, Lucas pisó mucho la orilla derecha. El mapa de calor del duelo retrató las viejas costumbres del coruñés, las de antes de que Víctor Sánchez le otorgase una plaza de ariete. Al nuevo futbolista del Arsenal le pierde la inactividad, no soporta que le acoten el terreno y cae a banda o baja el medio para fabricarse la jugada. Andone intentó hacer lo mismo, aunque se inclinó por el margen izquierdo. Sin embargo, él no está hecho para medirse en carrera larga con los centrales ni aprovechar desde la distancia los botes extraños de la pelota. Fue el jugador al que más balones robaron de entre todos los que saltaron al Villamarín. La mitad de las ocasiones, cuando estaba en campo propio.

Capacidad asociativa

Pocos receptores en oferta. Pese a que el 10 estuvo voluntarioso y quiso arrimarse a la zona de creación, la falta de control del juego por parte del Deportivo (la posesión favoreció 57-43 a los de casa) redujo al mínimo su incidencia. Solo Guilherme entró menos veces en contacto con el cuero, y eso es porque el brasileño se fue al banquillo 25 minutos antes que el rumano. Le faltaron además apoyos, y lo pagó con errores en el pase. No llegó al 70% de acierto al buscar al compañero, mientras Lucas había alcanzado el 84% en el debut liguero.

Remate

Ningún centro útil. Garitano apostó por Bruno como extremo por la izquierda y ubicó a Çolak en la derecha. El portugués estiró el campo, pero lo hizo a pierna cambiada, mientras que el turco se movió mucho hacia el centro. Además, Navarro apenas cruzó a campo ajeno. El catalán solo puso un centro al área, por dos envíos de Bruno Gama. Casi todos los balones colgados hacia las inmediaciones de Adán llegaron desde la derecha, donde Juanfran buscó en ocho ocasiones un receptor en zona de remate. Pero ni siquiera la insistencia del madrileño sirvió de nada, porque la soledad de Andone lo convirtió en presa fácil de la zaga verdiblanca. Fayçal se mantuvo a distancia del punto de penalti y a Guilherme le falta el brío de Borges en las irrupciones por sorpresa. Así, el hombre gol de los coruñeses solo tuvo dos ocasiones de buscar puerta: una se topó con un defensa y la otra acabó perdiéndose lejos de portería.

Compañía

Fayçal, hiperactivo. El Dépor arrancó en Sevilla con un 4-2-3-1 mutado en 4-4-2 para la presión defensiva. A espaldas del 10 se colocó Fayçal, mucho más bullicioso que efectivo. El francomarroquí fue con diferencia el futbolista que más corrió de todos los que saltaron al campo, pero su despliegue físico fue demasiado a menudo en persecución de la bola. El mapa de calor verifica el don de la ubicuidad del 19, pero lo sitúa siempre lejos de lugares peligrosos para el marco local. Su único disparo llegó en una falta lejana. Çolak también lo intentó una sola vez, desde fuera del área. Solo Bruno Gama se atrevió a arrimarse a Andone en zona de remate. Poca escolta para un hombre de área.

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