El Deportivo trabaja con la idea de retener al portugués, útil para Garitano por su compromiso, y ceder a Saúl para que siga creciendo
04 ago 2016 . Actualizado a las 12:21 h.Agachar las orejas y entrenar. Comer con el grupo. Y después, a casa. Ser uno más. Sin levantar la voz, sin gestos que puedan malinterpretarse, sin llamar la atención. La fórmula se alteró en abril, el día del incidente entre Lucas y Riera. El míster indultó al coruñés y Luisinho le reprochó la doble vara de medir respecto a su encontronazo con Arribas. Clamó frente a todo el plantel, dándole a Víctor un motivo. Como castigo, se pasó marginado el final de campaña.
Después, cuando el club decidió echar al técnico, el lateral zurdo se vio dentro del lote de prescindibles. Arrancó la pretemporada con las maletas en la puerta, pendiente de un postor por sus servicios. Llamaron pretendientes de ligas exóticas, a los que hizo caso omiso, y también un par de equipos de Primera. Sin embargo, entre los informes negativos de algún viejo conocido y la reticencia del Deportivo a reforzar rivales, el interés se fue diluyendo. Mientras tanto, Luisinho había recuperado el ritual: agachar las orejas, entrenar, comer con el grupo. Y después, a casa. El trabajo en Abegondo no abrió la puerta de los amistosos de julio, pero el luso siguió a lo suyo.
En los bolos, Navarro y Saúl ocuparon el carril izquierdo, pero al cántabro aún le falta un puntito y al catalán mayor ánimo ofensivo. El ex del Racing lleva todo el verano sonando en conjuntos punteros de Segunda (atraídos por su desempeño en el Tenerife), así que lo más probable es que complete su formación en alguno. Esto obligaría a fichar con el agua del límite salarial al cuello, o a confiar en Luisinho. Gaizka Garitano ha dejado muy claro que aprecia el valor deportivo del luso, con disposición y fuelle para las constantes subidas y bajadas que exige su propuesta, especialmente cuando alista tres centrales.
Los laterales zurdos con ficha asequible no abundan y despedir al de Porto obligaría a un alto desembolso a cambio de perder a un jugador útil. El riesgo de un nuevo incidente está ahí, pero también el cambio de actitud del futbolista, más allá de la queja que propició el castigo del final del curso pasado. A dos semanas de que arranque el campeonato, es momento de decidir si va a ser con Luisinho en nómina. De ser así, lo normal es que empiece a contar en los próximos amistosos, probando su acoplamiento al esquema de Garitano.
Juanfran recibe el alta
En tal caso, el 16 (en Verín, nadie llevó su número) podría figurar en la convocatoria del duelo con el Feirense, para la que ya está disponible Juanfran. El madrileño recibió ayer el alta médica tras haberse entrenado sin problemas con el grupo.