El Deportivo se queda sin respuestas ante el Barcelona y encaja una severa goleada

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

El equipo coruñés se deshace ante la pegada de Luis Suárez y la creatividad de Messi, y tras errar dos claras ocasiones se vino abajo en el segundo tiempo hasta recibir 8 goles

21 abr 2016 . Actualizado a las 07:01 h.

Temía Lucas Pérez que si el Barcelona necesitaba 7 goles los haría, y si no, marcaría 8. El exagerado elogio del coruñés se hizo realidad para un Deportivo aniquilado en un segundo tiempo para olvidar. Encajó seis tantos el equipo de Víctor en los segundos 45 minutos, golpeado por el punch de Luis Suárez y la cirujía de Messi entre líneas. Colapsó el Dépor como un edificio dinamitado en sus pilares después de tener claras opciones en el primer acto, ya con 0-2 en contra, pero que bien pudo mutar a un empate si acertasen Borges y Oriol Riera. Nada le salió bien al conjunto blanquiazul, ni el repliegue, ni la presión ni el acierto en área contraria. A cambio, recibió un duro bofetón (0-8) que se acabó transformando en la peor derrota de su historia en Primera.

El deseo de Víctor Sánchez de mantener virgen su casillero de derrotas ante el Barcelona pasaba en Riazor por una pequeña obra de chapa y pintura en el once del Dépor. Comparecieron los tres mediocentros anunciados en la previa, con Cani bailando entre la mediapunta y un costado. Oriol Riera superó sus problemas de tobillo para acompañar a Lucas Pérez, con el catalán tan pendiente de Busquets como de los pelotazos para dar aire a los blanquiazules. El Dépor amagó en varias ocasiones en su gesto ante un rival en problemas: por momentos pareció buscar arriba la presión sobre la salida de pelota azulgrana; en otros, replegaba hasta el encogimiento a todo su andamiaje defensivo y a Oriol, a unos 70 metros de Bravo. En ambos registros sufrió, sobre todo en el primero.

Con Lucas bailando a la espera del balón largo ganado por Oriol o el primer pase de Cani, pendiente siempre de la espalda de Alves y buscando las cosquillas del cuestionado Bartra (último y obligado recurso de Luis Enrique ante las bajas), el Deportivo tuvo problemas desde el inicio para robar la pelota y salir con ella controlada. Juanfran, en banda izquierda, perdió su perfil ofensivo y el equipo coruñés sólo sacaba la cabeza a través de sus dos puntas y las incorporaciones de Borges. Pero a pesar de su trivote y del auxilio de Oriol, casi nunca pareció cómodo sin la pelota. Suárez amenazó a los 6 minutos tras el primero de muchos pases filtrados por Iniesta, y a los 10 no perdonó en un saque de esquina muy frágilmente defendido por Manu y Sidnei, que reclamó falta del uruguayo.