Celso Borges concluyó eufórico un derbi en el que resultó clave, como el martes con su selección
04 abr 2016 . Actualizado a las 12:46 h.Hay una foto que resume el cambio de guardia en el Dépor. Está tomada en el vestuario del Camp Nou y en ella posan juntos los grandullones del equipo. Riera, Borges y Lopo, uniformados y brazo en alto, compartiendo jacuzzi. Medunjanin, en cuclillas al borde de la bañera. Felices los cuatro después de amarrar una permanencia imposible sobre el césped del campeón de Liga. Un empate que daba continuidad en Primera al equipo, pero no a los protagonistas de la instantánea.
Los catalanes se han vuelto casi imperceptibles para Víctor en este curso de confirmación, y el bosnio intenta enjugar en Tel Aviv seis meses de anonimato en A Coruña. Solo Celso resiste. La cuarta torre. A ella se aferró el Deportivo en el derbi de los infortunios. Primero, para poner una pica en Balaídos, en una de esas incursiones en el área tan rentables para el grupo. Después, para imponer su cabeza en media docena de duelos por alto ?venció casi tantos como el Celta al completo?, y su capacidad asociativa en la creación ?tercer pasador, 73% de acierto? y tareas defensivas ?tres balones robados, tres pases interceptados?. El despliegue tuvo incluso su guinda épica, con Borges abandonando el verde en camilla para retornar cojo a no perderse los últimos minutos de un derbi en campo pesado por la lluvia y tras casi media hora disputada en inferioridad.
En los pronósticos de la previa del choque no hubo consenso sobre el concurso del tico. Solo se había entrenado dos veces tras la cita con su selección, y Bergantiños ha sabido cumplir cada vez que se lo han pedido. Pero el míster, que ya había dado cancha al 22 en cuanto este recibió el alta, apostó de nuevo por sus virtudes. Las que el martes le habían valido al centrocampista la ovación del Estadio Nacional en el duelo ante Jamaica. En San José inauguró la cuenta de la sele (el encuentro acabó 3-0) y en Vigo, con su sexta diana en blanquiazul, abrió y cerró la del Deportivo «Qué semana tan increíble. Ojalá no se acabara nunca», manifestaba al abandonar la zona mixta tras atender a los medios.
Borges seguirá en A Coruña hasta el 2019 tras haber ampliado su contrato. El sábado de madrugada se subía sonriente al autobús de vuelta a casa, como imagen de otro éxito foráneo en Balaídos. El último éxito del único miembro de los cuatro del jacuzzi que sigue completamente activo