Víctor revive esta semana sus tres goles en el campo celeste en el que considera su derbi más importante
31 mar 2016 . Actualizado a las 16:28 h.Desde que el 9 de noviembre de 1924 Pereiro marcó dos de los tres goles del Dépor en el 3-0 con que concluyó el primer derbi oficial de la historia, muchos han sido los protagonistas que ha tenido el duelo contra el eterno rival. Entre ellos, uno espera repetir hazaña el próximo sábado (22.05 horas, La 1). No será como futbolista, sino como entrenador. Pero esta semana, Víctor está recordando la gloria de aquel 3 de enero del 2004 en el que los coruñeses batían a los vigueses en Balaídos por 0-5 con 3 goles del actual técnico blanquiazul. Un partido, que para él ha sido «el derbi más importante» de todos cuantos le ha tocado vivir. «Fue mi mejor actuación y eso te queda grabado como algo muy importante».
Dieciséis años después, Víctor no olvida aquella tarde especial. No le gusta vivir del pasado, pero no puede ocultar que aquel fue un sábado mágico. «Ojalá alguien de nuestro equipo lo repita esta semana», enfatiza.
En un intento por ponerse, de nuevo, en la piel del jugador, el entrenador blanquiazul admite que son momentos como esos los que marcan la vida de un futbolista. «Como entrenador, nuestra cabeza está solo en prepararnos para intentar ganar el partido, pero como jugador uno siempre sueña con actuaciones importantes en los grandes momentos. O noso derbi es ese gran momento del fútbol gallego. Los que llevamos aquí tantos años sabemos lo que significa y ojalá nuestros jugadores tengan esa inspiración para hacer un gran partido que quede en el recuerdo de todos nuestros aficionados», reflexiona el inquilino del banquillo de Riazor.
Aperitivo del Milanazo
Aquel 0-5, en el que Luque abrió la cuenta y Tristán la cerró, llegó meses antes de que el Dépor escribiera una nueva y gloriosa página de su historia con el Milanazo, y de que el Celta descendiera a Segunda División.
Fran, que fue suplente y a punto estuvo de marcar el 0-6 tras salir en sustitución de Luque, recuerda la exhibición y el banquillo de lujo que se podía permitir tener en aquel momento Javier Irureta.
«Aquel duelo fue mágico. Recuerdo que estaba en el banquillo junto a Djalma (no llegaría a jugar ni un minuto) y a Diego Tristán y pensaba: Vaya banquillo que tenemos. Si salimos los suplentes tenemos tanto equipo como ellos?. Lo que nunca me hubiera imaginado es que nos pasearíamos por Balaídos. El Celta tuvo dos fallos tremendos y, al encontrarnos con dos goles a favor, fue todo mucho más sencillo. Lástima que no hubiera podido marcar el sexto, porque habría sido un gran final. Un set y con gol mio. Mejor que en un sueño», recuerda el entonces capitán blanquiazul.
Aquella jornada, en la que Víctor tocó el cielo de Balaídos con tres goles que animaron a algunos deportivistas a hacer una visita nocturna a Cuatro Caminos para celebrar una hazaña que se convirtió en la mayor goleada del conjunto blanquiazul en casa del eterno rival.