El Levante ayudó a resucitar al Deportivo en los dos últimos cursos en Primera
17 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Pocas imágenes resumen mejor sufrimiento blanquiazul de estas últimas temporadas que esa de Fernando Vázquez asomado a la puerta del autobús en Alvedro, apretando el puño izquierdo en dirección a una hinchada eufórica que le gritaba «sí se puede». Gesto de emoción y rabia, el de un señor en mangas de camisa intercambiando con la chavalada altas dosis de cariño por unas cuantas jornadas de esperanza. Regresaba desatado el Dépor del Ciudad de Valencia. «Pensaba que habíamos dado un paso importantísimo y la afición también lo vio así», reflexionaría a toro pasado el entrenador de Castrofeito acerca de «uno de los grandes momentos de comunión» vivido por el veterano técnico con la grada.
Lo propició el Levante, un club bajo sospecha -«Se amañó, otra cosa es que no haya condena», declaró Tebas acerca del duelo entre granotas y maños que en el 2011 envió a los coruñeses a Segunda-, un equipo poco agraciado y habitualmente incómodo convertido en despertador durante las dos últimas campañas del Deportivo en Primera.
El rival de este sábado (20.30 horas, en canales digitales y, sobre todo, en Riazor) sirvió hace casi un año de torniquete para una sangría similar a la que hoy se vive en A Coruña. Dos cursos antes, había devuelto las ganas de luchar a un equipo apático que solo contaba los días hasta la recaída hacia Segunda. «Tenemos que jugar como si fuera una final», apuntaba ayer Fayçal acerca del próximo duelo. No podría haber aparecido mejor rival para afrontarla.
Valencia, 13-4-2013
Efímero adiós al descenso. A cuatro jornadas de visitar el Ciudad de Valencia, los hombres de Vázquez caían en el Camp Nou y se veían a nueve puntos de las plazas de permanencia, con solo once partidos por disputarse. Antes de partir a feudo granota, el puesto 17 estaba ya a tiro de un empate. «Vamos a ganar, estoy seguro», afirmaba Manuel Pombo, que supliría al míster, sancionado, en el banquillo. «Mañana salimos del descenso», profetizaba. Y el Deportivo escapó del pozo. A toda mecha. Le marcó cuatro al Levante a domicilio, en una exhibición que abrió Valerón y cerró Bruno Gama. El tanto de Nelson Oliveira (el 0-3) dejaba todo resuelto justo antes del descanso de un duelo sin rival en el que participaron Manuel Pablo, Bergantiños y Juan Domínguez -Navarro, Juanfran, Pedro López y Rubén resisten en las filas de los valencianos-. Tres empates más tarde, los blanquiazules volvieron al lío y acabaron en Segunda.
A Coruña, 17-5-2015
Fin a una racha desesperante. Muchos más resisten en cada bando entre quienes protagonizaron la última visita del Levante a Riazor. No hace un año desde que el equipo que entrenaba Alcaraz selló su permanencia a cambio de una derrota en A Coruña. Triunfo local que ponía fin a una desesperante racha de catorce partidos sin ganar, durante la que se registró incluso un cambio de apellidos en el banquillo. Lopo y Juanfran anotaron bajo la dirección de Víctor Sánchez para doblegar a un rival mucho más pendiente del transistor que de la pelota (le sirvió la derrota del Almería y el empate del Eibar en Getafe). Vencía a tiempo el Deportivo, capaz de redondear la faena con la machada del Camp Nou. Abandonaba las plazas de descenso en la jornada 37, cuatro después de caer en ellas. La situación es hoy mucho más desahogada, aunque la serie de frustraciones resulte idéntica. Como el rival, otra vez el del «sí se puede».