De números y sensaciones

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Domenech Castelló | EFE

El Málaga tiene los mismos puntos que el Dépor y porcentajes de juego similares, pero una inercia positiva

05 mar 2016 . Actualizado a las 11:18 h.

El Mirandés enterró a un equipo en Riazor y resucitó otro en La Rosaleda. Ambos, por la vía de la Copa. Antes de cargarse al Dépor y precipitar la crisis en A Coruña, los de Terrazas habían despachado al Málaga, propiciando su reacción. Los de Gracia vieron en la despedida copera una bofetada a tiempo y entre aquello y una reunión de conjura en el vestuario, comenzaron a salir a flote. Hasta que pisaron Anduva, los andaluces contaban solo dos victorias (una, frente al Deportivo) en trece jornadas de Liga. Diez días después, remontaron al Rayo en Vallecas, inaugurando una racha de cuatro triunfos consecutivos, redondeados con un empate en Bilbao y otro en Las Palmas.

El estirón llevó al Málaga desde la plaza de colista hasta la zona templada, sin necesidad de disparar sus cifras anotadoras, exprimiendo cada gol. Porque entre lo mucho que comparten los de Gracia y los de Víctor está el arma de la solidez (últimamente venida a menos en A Coruña). Los de La Rosaleda son los quintos que menos disparos conceden al rival (los cuartos, los de Riazor) y solo el Atlético, el Villarreal y el Barça han encajado menos goles en lo que va de campaña. Dépor y Málaga marchan además parejos en puntos (32), media de posesión (48%), remates entre los tres palos (4,1), balones ganados por alto (16) y pases acertados por encuentro (74%). Dos equipos gemelos en los números, pero solo mellizos en lo anímico.

Porque donde los gallegos acumulan trece partidos sin victoria, los andaluces cuentan solo cuatro (derrotas frente a Valencia y Villarreal y empates contra Real Sociedad y Real Madrid); y mientras que en Riazor se escucharon los primeros pitos en la derrota con el Granada, La Rosaleda dedicó aplausos a los suyos tras caer ante los che.

Todo es cuestión de inercias, y los boquerones vieron el futuro muy negro después de que a Gracia volvieran a desmontarle el equipo el verano pasado. El nuevo grupo tardo una docena de encuentros en acoplarse y arrancar.

La demora tuvo mucho que ver con las salidas (los Samu, Darder, Juanmi...), pero también con una ausencia por lesión. Camacho, pieza clave, no se recuperó por completo hasta la jornada 16. Instigador de la conjura en el vestuario, el centrocampista retornó a lo grande para derrotar al Atlético (tras ganar en Vallecas) y acabó de fortalecer al equipo. La puesta a punto de Albentosa ha reforzado una zaga en la que brillan Welligton y Rosales; la mano del míster ha rehabilitado a Charles, y la llegada del Chory y el despuntar de Juampi (baja en Riazor) han acabado de llenar el nuevo vaso de Gracia.