El Dépor aspira a pasar a una ronda de Copa a la que no llega desde hace 4 años
12 ene 2016 . Actualizado a las 17:18 h.El 1-1 de la pasada semana anima a un Dépor que ya huele los cuartos de final de Copa, su competición fetiche y la que mayores alegrías (dos trofeos guarda en sus vitrinas) le ha brindado. En el partido de esta noche (20.30 horas, canales digitales) en Riazor le bastaría con el empate sin goles para cruzar su particular Rubicón de estos cuatro últimos años, pese a que desde su último título, el inolvidable centenariazo del 2002, había sido hasta tres veces semifinalista.
Sin embargo, todo cambió desde la caída a los infiernos en el 2011. Descendió a Segunda después de veinte años en la máxima categoría y parece como si todas sus expectativas, energías y sueños se hubiesen trasladado al torneo de la regularidad. Así, mientras protagonizó una montaña rusa de dos ascensos consecutivos, otro descenso y la épica permanencia de la temporada pasada, en la Copa se comportó como un huidizo huésped incapaz de superar siquiera los dieciseisavos de final.
Ahora, en la temporada de la consolidación del proyecto y después de una espléndida primera vuelta en la que ha sumado 27 puntos, el equipo coruñés mira al partido contra el Mirandés de otra manera. Con el Madrid eliminado y varios duelos entre contrincantes de Primera División por resolver en esta eliminatoria, la competición del k.o. recupera el atractivo para un club y una hinchada que ya no solo miran ilusionados hacia la permanencia. De nuevo quieren hacer historia.
Ojo con el Mirandés
La condena blanquiazul de estos años fuera de las rondas decisivas puede acabar hoy mismo. Precisamente este fue el sorprendente equipo que en ese período de sequía copera del Deportivo había llegado hasta las semifinales del 2012, después de eliminar al Villarreal, al Racing de Santander (cuando aún militaba en Primera División) y al Espanyol. El equipo que entrena Carlos Terrazas aspira a dejar en la cuneta al Dépor como antes al Málaga en dieciseisavos, al que hasta derrotó en La Rosaleda. Porque si en Anduva contra el Dépor ya se basó en un campo que parece más pequeño y un césped pesado para dominar el choque durante la primera parte, a domicilio también se comporta como un hueso duro de roer. No en vano, no pierde como visitante desde octubre y solo se quedó sin marcar en tres de sus partidos fuera.