Sin antídoto para los viejos vicios

José M. Fernández PUNTO Y COMA

TORRE DE MARATHÓN

13 ene 2016 . Actualizado a las 17:50 h.

Ni era esa la intención ni el escenario lo demandaba, pero el Dépor clausuró su esperanzadora primera vuelta con una imagen alejada del grupo coriáceo y competitivo de las primeras 18 jornadas. Pese a todo, demasiado castigo. Más contemplativo de lo habitual, el cuadro coruñés colaboró a instalar el efecto Zidane en un Santiago Bernabéu que, lejos de la excelencia, se conforma con fuegos de artificio. Porque, en el fondo, el nuevo Madrid se parece tanto al de los últimos tiempos que incluso «el alma del equipo», en palabras de Zidane, mostró su habitual ansiedad por marcar, aunque su equipo llevara una cómoda renta. El Dépor no supo sacar partido de un rival que presiona con la mirada, se parte en dos a la mínima y no consigue que sus estrellas encuentren el camino de vuelta para ayudar en propio campo.

Puede encontrar algún argumento en su descargo el Dépor, como que el primer tanto madridista llegó en un fuera de juego de Bale -«si no participaba ¿qué hacía allí?», se preguntaba Di Stefano- o que Lucas pudo marcar antes: en cualquier caso, si es pronto para saber si el Madrid abandonará alguno de sus viejos vicios, al Dépor se le puede perdonar que, quizá por primera vez en toda la temporada, se le hizo grande el escenario y no encontró el antídoto para estropear la fiesta de bienvenida a Zizou.