El año que acaba se lo ha dado todo en lo personal, incluso su estreno con la selección marroquí
28 dic 2015 . Actualizado a las 12:56 h.Musulmán criado en París, Fayçal Fajr creció conviviendo con las celebraciones cristianas de la Navidad. Disfrutó y disfruta de Papa Noel, del día de Reyes y, por supuesto, de las reuniones de Nochebuena y Navidad. «Pasamos buenos momentos, como los cristianos, pero con menos comida», subraya para explicar cómo son esas reuniones familiares del 24 y el 25 de diciembre. Ahora, a punto de finalizar el año 2015, hace un balance absolutamente positivo. «En lo personal, no me puedo quejar. Será difícil que el 2016 iguale al 2015. El único lunar fue el descenso administrativo del Elche. Pero eso también me ha permitido recalar en un club top como es el Deportivo», apunta.
-¿Cómo ha pasado estas Navidades?
-Fui a Francia para estar con la familia. Pero no dejé de entrenarme. Cada día salía con mi hermano a correr una hora o así. Además, jugué al tenis, al fútbol-tenis, fútbol sala, fútbol de campo... E incluso hice algo de natación. No puedo estar parado.
-¿Cómo vive su familia estos días tan señalados para los cristianos?
-Hacemos una reunión familiar. Este año estábamos tres de mis hermanos, mis padres y yo. Faltó el mayor, que vive lejos de París y no pudo viajar. A mi madre le gusta hacer platos típicos de Marruecos. Pasamos buenos momentos, como hacen los cristianos, pero con menos comida (se ríe). El día 24, mi madre preparó una especie de pasta que se rellena con marisco y pescado. El 25, cuscús, que le queda muy rico.
-¿También hay regalos para los niños por Papa Noel y Reyes?
-Es que nosotros convivimos día a día con cristianos. Los niños comparten escuela con niños cristianos y entonces pues también hay regalos. Papa Noel también para en nuestras casas. Y en el caso de los Reyes, que en nuestra religión no tenemos, pues les hacemos igual regalos a los niños.
-¿Algún recuerdo de regalo que usted tenga?
-Hay tres por encima del resto. Un balón, una camiseta del PSG y un coche teledirigido.
-¿Cómo encontró París, después de los atentados? ¿Su familia ha sufrido en sus carnes odio o menosprecio por su religión?
-No. En Francia saben perfectamente cómo somos los musulmanes. Los parisinos inteligentes conocen que nuestra religión no permite hacer esas cosas. El Corán dice que no puedes matar gente sin razón. Bueno, nunca hay razón para matar gente. Eso son extremistas. No quiero hablar mucho de este tema. Pero en lo personal, el que más ha sufrido ha sido un primo que vive al lado del Bataclan. Se fue corriendo para casa de mis padres atemorizado. Es que ves los vídeos de aquel día y... Es que son cosas que uno pensaba que solo pasaban en las películas o los videojuegos.
-¿Qué le pide al 2016?
-Pues que el Deportivo siga creciendo. Creo que es lo que queremos todos los que pertenecemos a este club. En lo personal, que trate bien a mi familia.
-Hace unos días mostraba el cariño que sentía hacia el Elche, reivindicando que el Eibar no merecía estar en Primera. También ha manifestado que quiere seguir en el Dépor. ¿Tiene el corazón dividido a la hora de pensar en el ascenso del conjunto ilicitano que le obligaría a volver?
-Ahora no me gusta pensar en eso. Sé que los clubes están hablando para que pueda quedar aunque el Elche ascienda. Pero, claro, supongo que algo me dirán. Porque yo también tengo opinión en al respecto. Siempre estaré agradecido al Elche que me dio la oportunidad de disputar esta Liga, pero ha cambiado todo: directiva, jugadores, entrenador... Poco me une ya, salvo la afición. Aquí, en cambio, estoy muy feliz. Perfectamente integrado. Pero no me quiero descentrar y prefiero aguardar para hablar.
-Se siente totalmente integrado. ¿Con quién hace camarilla en el vestuario?
-No es que me lleve mal con nadie. Me gusta hablar con todos y bromear, pero con los que tengo más afinidad es con Sidnei y Luisinho. Pero no significa que tenga problema con nadie. Al contrario, me encanta saber de la vida de todos los compañeros y compartir vivencias.
-¿Con quién se ríe más en el vestuario?
-Hay varios. Haris, Luisinho... Pero, sin duda, si tengo que elegir uno, Sidnei.
-¿Cómo vivió el problema surgido con Luisinho?
-No se crea que se abrió mucho. Es muy introvertido. Vive cerrado en su mundo. Es una gran persona. Un fenomenal trabajador. Pero no se abre mucho. De todos modos, desde que tuvo la pelea con Arribas, ya ha vuelto a hablar con él. Incluso bromean. Todo está pasado.
-Descúbranos su rincón favorito de la ciudad.
-Me encanta la ciudad en sí. Y, sobre todo su gente. Me muestra mucho cariño. Voy por la calle y me paran mucho, me tratan como su fuera una figura del fútbol y yo me detengo y hablo con todo el mundo.
-No parece cuadrar mucho eso con su timidez.
-Cada vez soy menos. Desde que llegué a España tuve que abrirme más. Es que la gente te para, te habla y no puedes hacer otra cosa que corresponderles. Yo es que era hasta hace poco uno de esos jóvenes que paraban a los jugadores para fotografiarme o pedir autógrafos. Y pienso que no podemos olvidarnos de dónde venimos.
-¿Cuál ese autógrafo o foto que aún guarda?
-En el año 2000 hubo un Francia-Argelia al que acudimos los 60 mejores futbolistas de doce años. Allí pude fotografiarme con Zidane. Esa imagen aún está en casa de mis padres. También recuerdo una foto con Ronaldinho.